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6-4. De la venida de nuestro Santo Apóstol a Cataluña,

Capítulo 4. 
De la venida de nuestro Santo Apóstol a Cataluña, y principio de nuestra Santa Fé: De San Ethereo obispo de Barcelona, y de San Agatodoro de Tarragona.

TOMO XVIII. VIAJE A BARCELONA. ÍNDICE DE LAS CARTAS QUE CONTIENE ESTE TOMO.

Obedeciendo los divinos decretos, y orden de la Virgen nuestra Señora, o por su suerte, que todo se ajusta (porque si Dios por medio de la Virgen le había elegido para Apóstol de España, no podía faltar la suerte) vino nuestro San Jayme a España, embarcándose en la Tierra Santa: desembarcó en Tarragona, porque viniendo de la Santa Tierra por el Mediterráneo, había de encontrar primero las Costas de Cataluña, como referimos de Túbal lib. 2. cap. 1. y debía salir a Tarragona por ser la principal, y Metrópoli del romano imperio, adonde había de ejecutar el cargo, para el cual le había elegido Dios, y por la mayor necesidad de Tarragona, no sólo entonces cabeza del romano imperio, si de la idolatría de España, pues en ella se hallaban los mayores templos, y sacerdotes; debía pues acudir al remedio, adonde era más dañoso, y peligroso el achaque. (1)
Ni puede valer lo que advierten pocos, para quitar esta su mayor gloria a Cataluña: que podía ser que el Santo pasase adelante, y no desembarcase en Tarragona; porque es culpar al Santo de poco solícito, pues llegando a tierra que tanto le había menester, y la principal de España, no la dejaría para pasear por el mar sin qué ni para qué, habiendo tanto en que emplearse en Cataluña. (Si desembarcase ahora de nuevo, tendría mucho trabajo en Cataluña, con la morisma que hay.)
Predicó pues, San-Tiago, primero en Tarragona, de ella pasó a Barcelona, llegó por Lérida a Zaragoza. Dicen algunos que pasó a Castilla, antes de predicar en Zaragoza: otros (y téngolo por más verosímil) que se detuvo, y que hallándose a orillas de Ebro, en el lugar santísimo adonde se halla la Capilla de la Virgen del Pilar, le apareció la Virgen aún viviendo en esta mortal vida, sobre el Pilar, consolándole por el disgusto en que se hallaba por el poco fruto que había sacado de España, asegurándole que sería muy copiosa la cosecha, y que a toda aquella tierra la tomaba bajo su soberano patrocinio, porque había de corresponder con fervorosa devoción. Edificó templo Santiago, en el propio lugar en que (se) le había aparecido la Virgen Madre. (2)
De la predicación de San Jayme en Lérida, además de la antigua tradición, y autores, se hallan memorias en una capilla del Santo, en la calle del Pie del Peregrino; donde, se dice, estuvo el Apóstol predicando.
En Barcelona fundó la catedral con título de Santa Cruz, que era el misterio que predicaba principalmente; y es tradición que en la piedra, o ara del altar mayor predicó el santo: en las iglesias de Santa María del Mar, y de Santiago de dicha ciudad se halla el lugar adonde predicó el santo, autorizado con su santa imagen grande, como si estuviera enseñando la Divina Palabra.
Parece que el santo no debía estar quejoso de Barcelona, supuesto que ya año 39 (que fue el cuarto después de la muerte de nuestro Señor) fundó su iglesia, y eligió su primer obispo a San Ethereo, señal evidente de tener Ovejas, pues les dio Pastor, (3) y aprisco; de donde infieren los citados autores, que Barcelona es la primera en la Fé de España, pues no se halla otra con catedral, y obispo; de aquí se infiere, que seis años antes le tuvo que Roma, pues San Pedro llegó a Roma año 44.
Fue Ethereo discípulo del Santo Apóstol, que le siguió, y se convirtió en Barcelona, le asistió en la evangélica enseñanza: consagrado obispo, le encomendó el santo la nueva iglesia de Barcelona; cumplió Ethereo con la obligación de buen pastor, dando la vida por su rebaño, como dice Corbera de Dextero caP. 20. Le llama Etheno, pero es error del corrector este nombre. 
Refiere Corbera, sacándolo de Dextero citado, que dejó el Apóstol en Tarragona por obispo a San Agatodoro, que murió mártir; y que fundó con el Apóstol la iglesia de dicha ciudad.
Habiendo nuestro santo Apóstol predicado en la mayor parte de España, y consagrado obispos para Barcelona, Tarragona, Toledo, Valencia, y otras ciudades, fabricado iglesias en algunas, como se refiere de Gerona, y Ampurias, (no sé si se debe entender en lo material, o en lo espiritual que es la congregación de los fieles convertidos por su predicación) volvió a Jerusalén a buscar el premio de sus trabajos en la corona del martirio, que le dio Herodes a los 25 de marzo, a la hora que murió nuestro Señor, y a los 40 años de su nacimiento divino. (4)

Libro 6, capítulo 1. Del santísimo nacimiento en la noche

Libro VI de los anales de Cataluña.
Del divino nacimiento: de los emperadores que dominaron a Cataluña con la entrada de varias naciones hasta la de los Godos.

los reixos de Orién eren catalans

Capítulo 1.
Del santísimo nacimiento en la noche:
Participa España de la claridad, y en el día aparecen tres soles: 
se refieren los hechos de Augusto hasta su muerte: 
De la venida a esta provincia del cuerpo de San Forcián, y se habla de los Santos Inocentes.

Ya los suspiros ardientes, y fervorosas lágrimas de los santos patriarcas antiguos detenidos en la lobreguez del limbo, habían penetrado al cielo, y llegado al tribunal divino obligándole a la mayor fineza, a la más grande misericordia, y al sumo desahogo del amor divino, bajando el cielo y la tierra, Dios hecho hombre, la tierra cielo, y juntos lo creado con lo increado, lo finito con lo infinito, lo caduco, y mortal con lo firme, y eterno, Dios vestido de nuestro sayal para adornarnos de galas celestes. O bondad divina! Cómo bajáis para levantarnos? Cómo os humilláis para exaltarnos? Cómo lloráis para favorecernos? Cómo estáis desnudo para vestirnos? Cómo pobre, Dios de inmensas riquezas para ofrecérnoslas?
De qué tanto favor, Dios mío? De qué tales gracias? De qué tan inmensas misericordias? Vos lo sabéis solo, Vos infinitamente sabio podéis llegar a comprenderos.
Nació Dios para nuestro remedio en aquella, no noche, (si) sino día para la tierra, pues salió el sol divino, dándole los ángeles la gloria, y los hombres el bien venido (la bienvenida), vistiéndose cielo, y tierra de la
claridad inmensa del recién nacido. Cantaron los ángeles aves celestes dulces motetes; trinaron las aves en festivas voces alegres júbilos, reverdecieron los árboles, campearon las flores, alegráronse las plantas: todo fue primavera, todo júbilo, todo gloria, todo consuelo, en cielo, ángeles, tierra, hombres, plantas, árboles, y flores, porque nació Dios: todo el mundo se alegró con Dios, y quién excede a todo lo criado como la Virgen Madre, viéndose ya Madre (de) Dios, qué haría? Qué diré?Dejémoslo a la piedad cristiana, que mi pobre navecilla se anega en mar de tan infinitas misericordias. Rindo a Dios las gracias, dé enhorabuenas a la Virgen Madre su santísimo esposo que sólo es digno de tal esposa, y de tener en lugar de hijo, al que lo es de Dios, y verdadero Dios, de darle las gracias, de rendirle obsequios, de hablar por los hombres, electo de Dios para tan alta Gloria.
Nació pues Dios a los 25 de diciembre, año del mundo 3965, según la cuenta que llevo siguiendo a San Gerónimo, y a otros, 3961 según Beuter; (1) ) no pudiéndome ajustar a la cuenta de muchos que dicen (que) nació Dios a los 5199 años, (2) porque a esta cuenta varían los años del Diluvio, y Población de España. 
Con la gloria del cielo, se alegró aquella santa, y dichosa tierra, y se alentó la nuestra con la claridad celeste de aquella noche, participando España de los divinos favores; y si nació Dios en Belén, y envió los ángeles a los pastores, y a los Reyes la Estrella, para España tuvo tres soles que le dieron noticias, de la divina fineza, previniéndola para la Fé que había de recibir; y si en Judea, que había de ser la primera que admitiría la Fé, nació Dios, a España que había de ser la primera de los gentiles, y segunda respecto de Judea, la previno Dios por los tres soles, que se redujeron en uno en vaticinio de la constante Fé en su santísimo misterio de Dios Trino, y uno; (3) o en feliz anuncio de los tres soles de la iglesia, y piedras en que la fundó Cristo, San Pedro, San Jayme (Santiago), y San Pablo, los cuales habían de venir a darle luz, y sacarla de las tinieblas del gentilismo, plantando el árbol salutífero, y estandarte de nuestra (Redempcion) Redención, y dilatándole con (opimos) óptimos, y abundantes frutos en Cataluña. (4)
Con los prodigios de la claridad de la noche, y tres soles del día en que nació nuestro Señor, admirados los catalanes de tales maravillas, solícitos procuraron (comprehenderlas) comprenderlas; y por los judíos que entonces estaban en Cataluña, y en las otras provincias de España entendieron lo que había sucedido en Belén, y después la visita de los Reyes, y otras maravillas de nuestro Dios, y Señor, publicando curiosos la venida de un grande Profeta, y otros la del verdadero Mesías: para enterarse de la verdad, partieron algunos de esta provincia, a visitar a Jesús, y a su Madre Santísima, como diremos.
Poco se halla de Cataluña, (nada en absoluto) en los primeros años de Cristo, y últimos de Augusto, porque como todo estaba en paz, y era justo el gobierno de Augusto, no había quejas, ni ocasión de disgustos: sólo en el territorio de Belén se enfureció Herodes contra los Santos Niños Inocentes, mandando matarles por quitar la vida al Señor de ella Jesús, juzgando encontrarle entre los otros. No la perdió el Señor, pues no había llegado su hora, y la perdió un hijo del propio Herodes. 
Bárbara crueldad! De esta victoria de los Santos Inocentes, ha participado Cataluña el patrocinio consiguiendo (como es común) tres, en Barcelona dos ofrecidos a su catedral por el Rey Don Juan Primero, a quien se los presentó Venecia, como veremos, y la iglesia de (Torellò) Torelló del obispado de Vique (Vic, Vich, Ausona), otro a quien llaman San Forcián, enviado del cielo por ministerio de una Paloma, que con su pico trajo a esta villa la urnilla en que estaba depositado el santo, y pequeño cuerpo; y habiendo antes bajado en una fuente cerca de la iglesia, entró después en ella, y dejó la urnilla en el coro: resplandece el santo en este templo con grandes maravillas. Además de la tradición
antiquísima, hállase asegurado este prodigio en un tablón del altar mayor, y lo refiere Domenech Flos Sanctorum de Cataluña, parte primera fol. 118. Murió Augusto a quince años del santísimo Nacimiento de nuestro Señor, y 53 años de su imperio. (5)

Capítulo 12. Pasa Sexto Pompeyo a Roma: Guerra en Cataluña de los Ceretanos,

Capítulo 12.
Pasa Sexto Pompeyo a Roma: Guerra en Cataluña de los Ceretanos, y Salusios contra Octaviano: Principio de la cuenta de la Era del César: Y destrucción del templo de Bona.

Capítulo 11. Entran los hijos de Pompeyo en España


Mataron al tirano, resueltos Bruto, y Casio; pero no supieron cuerdos matar la tiranía en Antonio; quedando Roma, aunque vengada, no libre, pues sólo mudó de tiranos, permaneciendo la misma tiranía del muerto César, en Marco Antonio, Marco Lepido, y Octaviano.
Llegando el aviso de la muerte de César a Cataluña, donde estaba oculto Sexto Pompeyo, salió a llamar a sus amigos, formó ejército, pasó a la ulterior España, venció los capitanes de César, y se apoderó de España; y ajustado con Lepido, que había venido a defenderla, entrambos volvieron a Roma año 41 antes de Cristo. (1)
Desgraciada fue Roma en la ambición de sus hijos, pero venturosa en la misma tiranía que ha acabado con las demás provincias, pero a ella le dio la salud, libertad, y quietud en Octaviano, cediendo a su fortuna las artes de Antonio, y valor de Lepido. Mataron de orden de Antonio a Cicerón, se le dedicó estatua en Tarragona, cuya inscripción es la que se sigue. 
M. TVLIO. CICERONI.
M. F. ROMANAE. FACVN-
DIAE. PRINCIPI. QVAEST.
AEDIL. COS. PROCOS.
IMPERATORI. P. P. AR-
PINATES.

Se acordó Octaviano de Cataluña, que estaba en armas para defender a Lepido, armándose fuertes los ceretanos pueblos; y para reprimirles año 38 antes de Cristo envió a Gneo Domicio Calvino, que peleó con estos pueblos con varia fortuna por sus capitanes, saliendo a lo último vencedores.
Les aprovechó poco a los romanos su victoria, pues rehaciéndose, y volviendo a formar ejército los ceretanos, obligaron a Domicio a oponérseles; pero con poca fortuna, pues nuestros paisanos circuyeron su ejército, y le embistieron con tal valor, que los romanos hallaron su defensa, sólo en la infame fuga, siguiéndoles Domicio su General, de que avergonzado castigó a los suyos; y como todos habían faltado, castigó a algunos, y advirtió a los otros como debían obrar para el crédito de los romanos.
Aprovechó el remedio, pues volviéndoles a la cara del enemigo, embistieron resueltos, y constantes: consiguieron la gloria de la victoria, y los frutos en los despojos que sobraron, los cuales se les concedió Roma por el triunfo, y para reparar el palacio de Octaviano; quedando después estos pueblos amigos de Octaviano muy a su costa. (2)
En prendas de agradecidos, por lo bien que habían librado de ser vencidos, contaron los años estos pueblos de Cerdaña, y les siguió Cataluña, por los del gobierno de Octaviano, llamándolos la Era de
César. (3) 
Además de las escrituras, y autores, tenemos la prueba en Barcelona delante la puerta del cementerio antiquísimo de la iglesia de San Pablo, que es epitafio del sepulcro del serenísimo señor conde de Barcelona Wifredo III. Nota grande, y descuido sin disculpa de nuestros mayores, que se halle tan olvidado, y desconocido el lugar del entierro de un Príncipe tan grande, que adelantó las catalanas glorias, y abrió camino a los hechos de los Condes, y de los vasallos que fundaron, y dilataron sus dominios, y de los que los conservan, y que fieles desean mantenerlos bajo el suave, y amoroso yugo de tan católica, y real prosapia?
Esta piedra testigo de nuestro olvido, y monumento de nuestra ingratitud, es evidente silogismo que prueba la costumbre de Cataluña en contar por la Era de César (y los años de los reyes francos, Carlos, después de Odón u Otón).
Véase la inscripción, que es como se sigue.
SVB. HAC. TRIBVNA. JA-
CET. CORPVS. CONDAM 
VVIFREDI. COMITIS. FILII.
VVIFREDI. SIMILIMODO.
QVONDAM. COMITIS. BO-
NÆ. MEMORIÆ. (DIMI-
TAT. EI. DOMINVS. AMEN.)
QVI OBIIT VI. KAL. MADII. 
SVB ERA. C. M. L. II. ANNO 
DOMINI. CM. XIV. ANNO. 
XIIII. REGNANTE. CARO-
LO. REGE. POST ODONEM.

Añaden varios autores, que esta cuenta fue de orden de Octaviano, que habiendo vencido a Lepido, propuso al Senado romano, que tomasen cuenta del número de los que obedecían al romano imperio, y esto no pudo ejecutarse por las guerras contra Antonio, y se ejecutó estando en Tarragona Octaviano, y pacífico en su imperio como veremos; pero siente Baronio, con algunos, que se llamó Era, por as, que quiere decir moneda, por la que debían dar aquel año, para registrarse los individuos sujetos al romano imperio, (4) que es sólo confirmar esta última opinión.
Año 34 antes de Cristo, vino a España nombrado procónsul Cayo Norbano, que no tuvo lance, ni cosa de monta en Cataluña: tuvo reñida, y cruel guerra con otras provincias de España.
En este año, muerto ya Antonio, Octaviano juntó el Senado, y se nombró César, quedando al Senado romano aún señas de lo que había sido, por el gobierno que le participó Octaviano, que dividió la ulterior España en dos provincias, que fueron la bética que es Andalucía, concediéndola en gobierno al Senado; y la Lusitania que es Portugal, y Estremadura (Extremadura) reservándola para sí con toda nuestra Citerior, o Tarragonès España, porque pedía mayores fuerzas, y más autoridad para su provincia.
Concordes las romanas dependencias, quietada Italia, Asia, y Egipto, vino el mismo Octaviano a España año 26 antes de Cristo, temeroso de que no prendiese en las otras provincias de España el fuego encendido en Cantabria, y Salasios, o Salusios de Cataluña.
Hallándose en España Octaviano, emprendió la guerra contra los cántabros, que son navarros, y vizcaínos, y la misma Cantabria que le dio harto disgusto.
Encomendó a Varrón la guerra contra los Salusios, que son los pueblos de los Pirineos de Rosellón, (5) los cuales constantes la mantenían con vario marte; y no atreviéndose Varrón a acometerles juntos, con el tiempo esperó se dividiesen: divididos, tuvo varios encuentros, venció en algunos choques, de los cuales consumidos, y cansados los pueblos se sujetaron al romano capitán con pacto que diesen cierta cantidad de dinero, que admitió con engaño el romano Varrón sólo para tenerles reducidos en sus pueblos, a los cuales volvieron con quietud.
Estando nuestros paisanos en sus casas descuidados, Varrón con afrenta del nombre romano, y vileza indigna aun de bárbaros, dividió su ejército en aquellos lugares, que seguros no advirtieron el vil engaño de Varrón: ocuparon los soldados, prendieron a los más fuertes paisanos, condenáronles a esclavitud de ocho años, y les tomaron la octava parte de sus campos, dividiéndola entre sí los indignos romanos. (6)
Acabadas las guerras de Cataluña, los ceretanos que son los de Cerdaña, (los cuales pasadas las guerras habían quedado conformes con Octaviano) le suplicaron les aliviase de la ignominia del templo, y sacerdotes de la diosa Bona, que tenían en su término: enterado el romano emperador del vil proceder de aquellos infernales ministros, y de la justificada súplica de los pueblos, canceló el colegio, y desterró los sacerdotes; y por la fineza, agradecidos los pueblos consagraron aras, y dedicaron templo al mismo Octaviano, cayendo de un error en otro: este templo se hallaba en los Pirineos de Cerdaña, como consta de una piedra que se hallaba en dichos Pirineos; cuya inscripción es la siguiente.

AVG. TERRÆ. MARI. Q. 
VICTORE. ELIMINATIS. 
SACERDOTIBVS. BONÆ.
DEAE. ET. COLLEGIO.
SEPTEM. EPVLONVM.
COMMVNI. POPVLI.
SENTENTIA. EXCLVSO.
CERETANI. TEMPLVM.
VICTORIÆ. AVG. D. D.

Concuerdan con esto varios autores. (7)
Falta entender quién era esta diosa, y quiénes sus sacerdotes: la diosa fue Claudia Quinta, virgen vestal, que por su libertad estaba desacreditada en Roma: solicitando Claudia volver por su honor, le vino la ocasión como la deseaba, pues llegando a Roma por el Tíber el simulacro de Beresinta que la fingían madre de los dioses, se encalló el barco sin poder moverse: entonces Claudia, que seguía el ostentoso arribo de la diosa, delante todo el concurso suplicó a la mentida deidad, que si no había faltado a su honesto estatuto saliese del barco, y se pusiese en sus manos, que fue ejecutado con pasmo de Roma; permitiendo la divina justicia justamente irritada contra la vanidad romana, estos aparentes prodigios para su castigo, ejecutándolos el  común enemigo para mayor engaño de aquellos infieles idólatras. 
Visto el aparente prodigio, estimaron, respetaron, y adoraron a Claudia los romanos, erigiéndole estatua, y templo. (8)
Otros decían, que esta diosa era la virgen de la Tierra, en producir las semillas, árboles, y frutos: otros añaden otras locuras, que era mujer que sólo la podían ver las mujeres, y no los hombres. (9)
Los sacerdotes, y ministros de este fingido Numen, residían en su templo para aparejar la comida que ofrecía el pueblo para la Diosa, disponiéndola en las aras para ser ellos los convidados, cumpliendo sus apetitos con color de religión; pero con disgusto grande de estos pueblos, que constantes en el honor catalán, no pudieron quietarse hasta perderles, y destruirles.
Estuvo muy contento Octaviano en Cataluña en este tiempo, y pasó a Tarragona, que la ennobleció, como a otras ciudades de Cataluña, como veremos capit. siguiente.

Capítulo 11. Entran los hijos de Pompeyo en España

Capítulo 11.
 
Entran los hijos de Pompeyo en España, les defiende Cataluña: Vuelve César, y les vence: Ocúltase Sexto Pompeyo en Cataluña; muerte de César, que hizo colonia a Tarragona, y a Ampurias.
 
Entran los hijos de Pompeyo en España, les defiende Cataluña:

 

 
Volviéronse a conmover en España los ánimos, por la venida de Gneo, y Sexto Pompeyo hijos del gran Pompeyo, que se llevaron tras sí gran parte de los españoles, y más de esta provincia de Cataluña, obligados de los favores, y buena memoria de su difunto Padre. Envió César a Quinto Pedio, y Quinto Fabio Máximo para oponerse a los dos Pompeyos año 43 antes de Cristo, los cuales viéndose débiles, y los contrarios fuertes, y seguidos, escribieron a Roma pidiendo favor que consiguieron con la venida de César, antes desembarcado en España, que hubiese llegado la noticia; tal era el desvelo de mantenerla en su partido. (1) 
Estando César en España, después de varios encuentros, y sangrientas batallas que no son de mi intento, venció, y derrotó a los dos Pompeyos con muerte de Gneo. Retirose Sexto Pompeyo con sus galeras después de la batalla, y buscó su patrocinio en la Lacetania, que es Cataluña, donde se ocultaron, y defendieron por la atención al muerto Padre; que siempre en Cataluña han permanecido las memorias de los favores, y más de los agravios. (2)
Refiere Pujadas lib. 3. cap. 83. que Gneo Pompeyo fue enterrado en Barcelona en sepulcro de mármol, que se halla en el zaguán de la casa del Arcediano Mayor, que sirve de pila a la fuente de dicha casa.
Queriendo César tener obligada a Cataluña, o agradecido de lo obrado, la llenó de favores, y gracias; y con mayor aprecio a Tarragona renovándole los fueros de colonia romana, concedidos por Escipión, y favoreciéndola con su nombre llamándola colonia Julia, vencedora, Tarragonesa: confírmase con las piedras que se hallan en Tarragona, cuyas inscripciones son las que se siguen.
1.
GENIO. COL. I. V.
TARRAC. L. MINITIVS.
APRONIANVS. II. VIR.
Q. Q. TESTAMENTO.
EX. ARG. LIB. XV. PONI.
IVSSIT.
2.
GENIO. CONVENT.
ASTVRICENSIS.
 
La explicación es clara, comprendido que el Genio era el Tutelar, y en nuestra Santa Fé el ángel de la guarda, que engañados los gentiles lo llevaban por sus vanidades. (3)
Ilustró a Ampurias con el mismo honor de colonia romana, favoreciendo a sus ciudadanos, para que fuesen un solo pueblo igualmente libre, sin la antigua división del tiempo de Catón, de los tres pueblos, catalán, romano, y griego. (4 : D. Anto. August. Antonio Agustín.)
Consagró templo a Diana la favorecida ciudad. La inscripción de la piedra que se hallaba en Ampurias es como se sigue.
 
EMPORITANI. POPVLI.
GRAECI. HOC. TEMPLVM.
SVB. NOMINE. DIANAE.
EPESIAE. EO. SAECVLO.
CONDIDERE. QVO. NEC.
RELICTA. GRAECORVM.
LINGVA. NEC. IDIOMA-
TE. PATRIAE. IBERAE. RE-
CEPTO. IN. MORES. IN.
LINGVAM. IN. IVRA. IN.
DITIONEM. CESSERE.
ROMANAM. M. CETEGO.
ET. L. APRONIO. COSS.
 
Favorecida Cataluña por César, y vencedor de sus enemigos, volvió a Roma a buscar su muerte: dieron celo en el Senado Marco Bruto, y Cayo Casio con los demás conjurados, a los idus de marzo, que es a 8 de marzo año 42 antes de Cristo, vengando a la patria, y dándole libertad con la muerte del tirano. (5) 
(O) Oh si hubieran sabido guardarse de las artes de Antonio, los que tan unidamente atentos, llegaron sin estorbos a lograr su decretado empeño! Oh cuán fácilmente se halla la ruina el tirano, si se juntan los que aborrecen la tiranía como Bruto, y los que temen, y aborrecen al tirano como Casio!
 
Una sagala que vivíe a un poble del Matarraña, Pepa,

Capítulo 7. Guerras de Cataluña en defensa de Sertorio

Capítulo VII.

Guerras de Cataluña en defensa de Sertorio, y de este contra Pompeyo, hasta la muerte de Sertorio: Trofeos de Pompeyo por sus victorias: vuelve a Roma: Favorece a Cataluña: Estatua que le consagró Manresa: Edificios de este tiempo de esta ciudad, y Argollas de Atalavaca (Altavaca más adelante), y otras.

ocho segundos república, Qué república ni qué cojones ! La república no existe, idiota !

Hallándose en África Sertorio, fácilmente se apoderó Cayo Annio de Cataluña, y después de España, ya porque se hallaba distante Sertorio, como también porque le querían mucho en esta Citerior Provincia por ser natural de ella, lo que comprobó como verdadero, y legítimo hijo defendiendo a sus paisanos (Paysanos), que les quería castigar en Roma la parte vencedora de Sila por haber seguido, y defendido a Sertorio: agradecida a su singular patrocinio la Tarragonès provincia (tarragonesa), le consagró estatua en Tarragona con la inscripción referida que lleva Pujadas lib. 3. c. 6. con autoridad de Morales, y Icart, diciendo (que) se la dedicaron por la constancia, y fidelidad, con la cual había defendido el bien público de esta provincia.
Roma, con la moderación, parcimonia (parsimonia), y aplicación, crió sus hijos señores de sus pasiones, y del Orbe, concediòles (les concedió) dios fausto, permitiòles (les permitió) riquezas; y olvidados de Roma por
mirar por sí, (perdieronse : perdiéronse) se perdieron con su madre Roma: las delicias sin medida, y la vanidad ostentosa fueron contra Roma, destruyeron a Roma, saquearon a Roma, y acabaron con Roma; y no contentos sus ingratos hijos de los daños de la Patria, pasaron a las Provincias para acabar con el nombre Romano, y con la posteridad toda. 
Volvió Sertorio de África, admitido, y seguido en España: su valor, y arte robaron los coraçones Españoles: como diestro capitán juntó ejército de sus amigos, y como prudente ministro conociendo el genio español, llenòle de aplausos, cargòle de honores, y alivióle (tildes diferentes) de cargas, no permitiendo se diese cosa a los soldados, queriendo que España en todo fuese la antigua, y libre Roma, y se opusiese a Roma:
formó Senado, nombró 300 ancianos Senadores, no por favorecer a España, si por irrisión de Roma, y para que en todo la imitase: formó
Escuelas, fundó Universidad, adonde se enseñasen las buenas, y liberales artes, en Huesca, primera de España, y origen de sus Escuelas.
Los enemigos de Roma, que la dominaban en Sila, enviaron a Cataluña contra los otros enemigos desterrados de Roma, para que fuese España teatro de miserias, y funestos estragos, como lo había sido su triste madre Roma: vino Tito Didio, y fue vencido por Sertorio, que continuó sus progresos contra Apio Metelo a quien venció en Aragón (si hubiese existido), y contra Lucio Domicio a quien (destroçò) destrozó en Cataluña año 78 antes de (Christo) Cristo.
Pasó de la Galia Narbonense el procónsul Lucio Lolio Manilio a defender a los suyos, y corrió peor fortuna que los otros, pues con pérdida, y descrédito se hubo de retirar en Lerida (Lérida), adonde (donde) murió de las heridas. (1: Episc. Ger. lib. 8 c. de Sertorio. Orosi lib. 5. c. Bellum mit. Garib. lib. 6. c. 7. Pujad. Cor. de Cat. lib. 3 c. 61.)
Año antes del Divino Nacimiento 77 a grande daño se aplicó remedio grande, pues eligieron en Roma al gran Pompeyo (tocayo de Fabra) contra Sertorio: en este tiempo ya no se contendía, ni pretendía el dominio de España, sino quién había de dominar, o Roma a España, o España a Roma; y consiguiera el Imperio España, si la fortuna hubiese continuado en favorecerla, y a haber llegado el tiempo dispuesto por la Divina Justicia, para acabar del todo con la Romana República.
Venía pujante Pompeyo con dos grandes ejércitos; pero no se descuidó Sertorio: previno su ejército de nuestros españoles, y de Perpenna que había venido de África con mediano ejército con color de favorecer a Sertorio, que se prevenía fuerte para oponerse al enemigo; y dejando Sertorio, con su gente a Perpeña (Perpignan, Perpiñán) en Cataluña, pasó con el ejército español hacia Valencia (Valence, Francia), juzgando tomaría los pasos, y los defendería Perpenna, impidiendo la entrada de Pompeyo en Cataluña por Francia: o no quiso, o no supo acuparlos (ocuparlos) Perpenna, y dio lugar al enemigo para el viaje; de que enfadados sus soldados le obligaron a dejar Cataluña, y a juntarse con Sertorio, adonde acudió Pompeyo con su ejército; y después de haberles vencido, bajó a los Pirineos a descansar, y pasó allá el invierno año 74 antes de Cristo: dejó sus estancias, se puso en Campaña, peleó victorioso contra Hirtulejo capitán de Sertorio, y otras ocasiones con varia fortuna contra Sertorio; quedando en otra vencido, y herido Pompeyo, y victorioso Sertorio: el cual para variar la fortuna se retiró a Calahorra, adonde le siguió Pompeyo que puso el asedio, librándola valeroso Sertorio, lo que motivó a Pompeyo para retirarse a Cataluña. 
En esta guerra sirvió Spurio Pompeyano general de la caballería, que murió en Barcelona, y fundó por voto el Templo de Esculapio: consta de una piedra que se hallaba en el muro antiguo de Barcelona, y la inscripción de ella es como se sigue. Fue inscripción de sepulcro; y el Templo, el de San Miguel como veremos.

D. M. S.
BELLO. SERTORIANO. VVLNERE. SVSEPTO. 
A. CALIGVRRITANO. INVIA. QVEM MANV. 'EX 
TEMPLO. FODI. ACQVIRENDE. VALETVDINIS. 
GRATIA. BARCHINONAM. PETII. ESCVLAPIO. 
VOTA. VOVI. TEMPLVM. INGRATO. VT. FIERET. 
STATVI. MORTE. IMMATVRA. ME. INTERCI-
PIENTE. ET A. VALETVDINE. ET. AB. AVRA. 
ADOLESCENTEM. MISERABILITER. DESTITV-
TVM. VIDES. EQ. M. SP. POM.

Volvió a rehacerse con sus amigos Sertorio, volvió a Cataluña, donde tuvo grandes batallas, y terribles encuentros con sus enemigos, con varia fortuna sobre Lérida, y Tarragona, donde sin duda sucedieron hechos gloriosos, que merecían historia de la nación Catalana (ja ja ja!); pero el descuido nuestro, y poco afecto de los Romanos, han ocultado a la posteridad las memorias.
Si como Sertorio fue valiente capitán, hubiese sido prudente, y prevenido, España dominara a Roma, y no hubiera vuelto a señorearla Roma por la muerte desgraciada de Sertorio, que la ejecutó a traición Perpenna envidioso de la gloria, y valor de su amigo, al cual vengó Pompeyo verdaderamente grande en castigar traidores, desconocidos, e ingratos como lo había sido Perpenna favorecido de Sertorio hasta ser nombrado en su testamento heredero, cuya herencia no pudo lograr por la justa sentencia de muerte que mandó ejecutar Pompeyo, en su infame persona.
Acabó Sertorio con lástima, y desconsuelo universal de Cataluña, como lo prueban las agradecidas memorias, y más afectuosas de los Ausonenses, o territorio de Vique (Ausona), en la piedra que le consagraron, que la hallará el curioso en Morales, y Viladamor, citados por Pujadas lib. 3. c. 65. 
Muerto Sertorio, volvió a Roma Cataluña, y lo demás de España. (2: página 85 del PDF, tomo 1.)
Los soldados ausetanos que siguieron a Sertorio se mataron, por no sobrevivir a la desgracia de su amigo, y de su Patria. Notable gloria de gentiles, y desesperación pusilánime, y falta de valor, prohibida por nuestra Santa Ley en los Católicos; consta de la inscripción de la piedra que refiere Pujadas, y es la que se sigue.

HIC. MVLTÆ. QVÆ. SE. MANIBVS. Q. SERTORII. 
TVRMAE. TERRAE. MORTALIVM. OMNIVM. PA-
RENTI. DEVOVERE. DVM. EO. SVBLATO. SV-
PERESSE. TÆDERET. ET. FORTITER. PVGNAN-
DO. INVICEM. CECIDERE. MORTE. AD. PRAE-
SENS. OPTATA. IACENT. VALETE. POSTERI. 

Sucedieron estas proezas hasta el año 69 antes de Cristo, en que volvió a Roma victorioso Pompeyo, dejando la memoria de sus trofeos (3) en los Pirineos (3) de Cataluña, en el término que divide a Corberans de los Fenolledas, a la raíz del monte que baja al collado de San Luis  formando varios montecillos; y no en el puerto de Andorra, y Atalavaca en dos grandes argollas. (4) 
Refiérome a Pujadas lib. 3. c. 66. y 67. Vuelto a Roma Pompeyo fue el amparo de esta provincia que le supo obligar.
Por los agasajos, y grandes favores que recibió del gran Pompeyo la ciudad de Manresa, nombrada, y célebre en este tiempo, le consagró estatua en Tarragona: dúdase cual fuese el favor que recibió Manresa de Pompeyo, y hay quien asegura ser el magnífico, y antiguo puente de piedra, que se halla sobre el río Cardener, que según la arquitectura, y antigüedad es de este tiempo; y para corresponder los de Manresa, dedicaron la estatua, e inscripción que se halló en Tarragona año 1642 y la refiere el canónigo Besora en un libro (mauscrito) manuscrito, que se guarda en la librería de los Padres Carmelitas Descalzos de Barcelona, y es la que se sigue.

GNEO POMPEO NI. TIT. ARCHIDVCI, LIBACTA
FERTOR. FACTIONE IN HISPAN. ET PACATO
PROV. TOTA. OB MAGNVM BENEFICIVM AB
EO LARGITER FAC MANRESENSES STATVAM.

Puede también ser, que en debida correspondencia de los beneficios, consagrasen los de Manresa al gran Pompeyo la Torre del Bren, que se halla a media legua de la Ciudad, adonde se juntan las aguas de Cardener con Llobregat, la cual es de la hechura, y traza de la de los

Scipiones, aunque no tan alta, y no tiene estatuas como la de los Scipiones; pero de su arquitectura se infiere ser de este tiempo, por la similitud que tiene con aquella. Y a no ser tradición en Manresa que fue
fabricada a expensas de la ciudad la grande acequia que entra dentro, tomando la agua de Llobregat pasadas de cuatro leguas de distancia, conducida por más de cuarenta puentes, de collado en collado, asegurara ser este el favor que recibió Manresa del gran Pompeyo, por ser tan grande obra verdaderamente Romana; pero bien quedamos, pues ya que no sea obra Romana, es Catalana (jua jua jua!), y de estos tiempos, para que conste el poder, y aliento de una sola ciudad de Cataluña, que ya florecía en valor, poder, y fuerzas en aquella primera antigüedad.
Las grandes argollas de hierro, que se hallan en las más altas cumbres del Puerto de Andorra, de las Peñas de Puche Perico, y Atalavaca en los Pirineos, parece cierto ser vanidad Romana, y de admiración por el lugar, y arte de fijarlas en la viva Peña, y en lo más alto de las más elevadas montañas, y sin duda denotaban algunas gloriosas acciones; pero en la realidad la antigüedad se ha llevado las noticias ciertas: no admito lo fingido, porque sólo busco lo verdadero. (jia jia jia!) 
La verdad es que aún tienen de grueso como un brazo del más grueso hombre, y de circunferencia como el brocal de un grande pozo, de los ordinarios que se hallan en Barcelona, y así parecen a los que las miran del Valle; pero estas no son los trofeos de Pompeyo, como consta del libro primero, capítulo primero, adonde manifestamos cuales fueron, y haberles mandado poner el gran Pompeyo, después de dominada España. Consta de la piedra que refiere Morales haberse hallado en Roma. Y es la inscripción como se sigue.

POMPEYVS. SICILIA. RECVPERATA. AFRICA.
TOTA. SVBACTA. MAGNI. NOMINE. INDE.
CAPTO. AD. SOLIS. OCCASVS. TRANSGRESSVS.
ERECTIS. IN. PYRINEO. TROPHEIS. OPIDIS.
DCCCLXXXVJ. AB ALPIBVS. AD. FINES. HISPA-
NIAE. REDACTIS. SERTORIVM. DOMVIT. BELLO.
SERVILI. EXTINCTO. ITERVM. TRIVMPHALES.
*CVRRVS. EQVES. ROMANVS. INDVXIT. DEINDE.
AD. TOTA. MARIA. ET SOLIS. ORTVS. MISSVS.
NON. SEIPSVM. TANTVM. SED. PATRIAM. CO-
RONAVIT.

Alibèrt, Occitania, Catalunya, Cataluña, Catalonia, Cataloniam, Cathalunya, Castella, Castilla; Rubricata; Romo; Sículo, Luso; Siceleo; Hibero; Hispan

Anales de Cataluña. Tomo primero. Capítulo 1. De la fundación, nombre, división, y límites de Cataluña, y de la división de España, y Francia.

Tomo primero de los Anales de Cataluña.

(Nota del editor, Ramón Guimerá Lorente: este autor se comenta por sí solo; he editado hasta el capítulo 7, no vale la pena seguir, pero lo seguiré intentando para demostrar la imbecilidad de algunos autores catalanes y catalanistas.)

Lingua Occitana. Catalaunensis : Chaalons, Châlons.

Libro 1.

Contiene su población, división, breve descripción de sus montes, ríos, fuentes, baños, minas, y otras maravillas, con la relación de invenciones de imágenes de N. Señora, de los cuerpos santos extranjeros, que la favorecen, y de los conventos cuyas fundaciones se ignoran.

Capítulo 1.

De la fundación, nombre, división, y límites de Cataluña, y de la división de España, y Francia.

Cataluña en el principio fue criada como todo el universo, y nombrada como las demás Provincias, con el nombre común de la Tierra, pero buena; produciendo árboles, y flores obedeció al precepto de Dios, el cual habiendo ya criado el azul viril tachonado de luces, y dividido el cristalino elemento del dilatado penzil de la Tierra, fabricó otro Mundo pequeño en Adán, para que meditase las grandezas del Cielo, hecho en la Tierra para su población, y aumento con su amada consorte Eva, sacada de su lado en la costilla. Criados, y constituidos Emperadores de la Tierra, felices con la gracia, ricos con los dones naturales, y sobrenaturales, ciudadanos del terrestre paraíso, apenas le gozaron, cuando vanos, y rebeldes se atrevieron a su Señor, que les condenó a destierro, trabajos, sudores, dolores, y muerte; justo castigo de desconocidos, e ingratos.

Peregrinos en la Tierra, y desterrados del fértil Jardín; en Caín, y Abel (al cual mató Caín) Seth, y algunas hijas dilataron su prole con los casamientos; (1: Génesis, 1. & 2. Joseph de antig. lib. 1.) y de estos nacieron muchísimos, hasta que con el número creció la malicia: dilatose el deleite, alentose la ira, encendiose la envidia, y el contagio de soberbia sobre la malicia, obligando a la Divina Justicia justamente indignada a perder, y acabar el humano linaje por el Diluvio, pesándole de haberle formado. (2: Génesis, cap. 2, ad S. ) 

La misericordia infinita moderó la suma Justicia ofendida, eligiendo a Noé con sus hijos, y mujeres, con las especies de los terrestres, y volátiles brutos, y aves, para que renaciesen del Arca pasado el rigor del Diluvio, después de año entero de encierro, y 1656 de la creación del Mundo, para nuevamente poblar la Tierra. (3: Amnio lib. 4, y 14. Pined. Lib. 1, cap. 1. Viladam cap. 1. Génesis 7.)

Pereció el Mundo pecador, salvose la naturaleza en Noé santo; bajando del arca con su familia rindió en debidos obsequios, y sacrificios a Dios las gracias, formó después chozas, y cabañas para los suyos en un collado del Monte Caspio, donde sus hijos Sem, Cham, y Japhet, multiplicaron el humano linaje, y bajando al llano, dejada su primera población a la cual llamaron Sale Noha; excusáronse los demás de dejar la Montaña temerosos de otro Diluvio, a los cuales obligó Noé a seguir sus Padres, para que pudiesen dilatarse a poblar el Orbe; llegaron juntos al Campo Sennaar, a donde Nembrot nieto de Cham, altivo, e ignorante pensó escalar el Cielo con la torre de Babel, castigando Dios su vanidad altiva, con la diversidad de lenguas, no entendiéndose, ni entendiéndole; desprecio acomodado a su vanidad altiva, y propio de la soberbia. (4: Génesis, à cap. 7 ad 10.)

Dividida la frase, y modo de hablar en setenta y dos lenguas, siguieron el vínculo del lenguaje, (que es el más constante, y unido aprecio del amor) uniéronse porque se entendían, apartáronse de los que no entendían, y dividieron entre sí la redondez del Orbe: O bien eligiendo las Provincias, guiados del mayor de su Estirpe, o disponiéndolo Noé, y consignándoles las Provincias, que debían poblar, que es lo más cierto. Dividió pues Noé la Tierra en tres partes, Asia, África, y Europa, y amaestrados sus descendientes con las ciencias divinas, y humanas, les mandó partir a obedecer su decreto; concediendo a Sem el dilatado País de Asia, a Cham el caluroso de África, y a Japhet el fértil de Europa. 

(5: Cassan *Catglo. mundi. Icart ca. 1. Beroso lib. 1, cap. 5. S. Ant. Pag. 1. Turs. Epis. Hist. Lib. 1. cap. 3. Pined. Lib. 1. cap. 21.)     

Dividiose el Mundo por Noé en sus hijos año 101 después del Diluvio; vino a Europa Japhet, envió a poblar la Tierra, que hoy se llama Cataluña con lo demás de España a Tubal, año del Mundo 1788, del Diluvio 143 antes del Divino Nacimiento 2174, bien que otros llevan otra cuenta, (6: Joseph de antig. Lib. 1, cap. 2. Euseb. San Ger. Taraf. Cor. De Esp. fo. 1. Vilad. Carbonell, Cor. De Esp. ca. 1. Pujadas, Lib. 1. cap. 1. Pined. l. *19.)  

Estaba la tierra de España enriquecida de minas, ríos, y fuentes; matizada de hierbas, y flores; poblada de árboles, y frutos; pero despoblada de hombres, y ganados.

Vino Tubal quinto hijo de Japhet a Cataluña para poblarla, y así será importante saber, que cosa es Cataluña, que partida de tierra, y cuanto comprende en sus límites. Cataluña pues, es provincia de España la más vecina a Francia hacia el Norte, la tierra que ocupa esta provincia en sus límites, y a donde llega hacia la Francia, Aragón, y Valencia, ha sido muy controvertido por el poco cuidado de nuestros antiguos catalanes, que sólo supieron ocuparla, y exaltarla; pero no delinearla, y distinguirla, que dio motivo a varios disgustos.

Año 1242 le dio los límites, y distinguió a Cataluña de Francia, y Aragón, designando lo que era Cataluña, el Señor Rey Don Jayme I, diciendo que Cataluña se comprendía en los términos de Salsas, a Cinca, y de Cinca hasta Tortosa. Más cuidadosos los extranjeros explicaron con mayor claridad la Tierra que se comprendía en la Provincia de Cataluña, dándole los límites de Salsas al Valle de Andorra hasta Cinca, y de Cinca a Ebro, río abajo hasta volver a encontrar a Cinca, y siguiéndole hasta el Mar por la costa hasta llegar a Salsas. (7: Volum. 3. Const. Año 1585. tit. De Pau, y Treva. Miedes lib. 6. cap. 1. 2. 4. 6 y 17. Botero lib. 1. Pujadas, Lib. 1. cap. 8. Processo de las Cortes de 1534. Arch. De la Deputación.)   

Estos son los verdaderos términos de Cataluña, y toda la tierra, que se incluye en su circunferencia, es sin duda de Cataluña, y con estos términos se entenderá, y probará su (idemptidad) identidad; que es al Oriente el Mar Mediterráneo, y la Gallia Narbonense; al Poniente Aragón; a Medio Día Valencia, y el Mar; y al Norte Aragón, y Gascuña. (8: Cris. de Cat.. Pag. 1. § 3. Pujadas, Lib. 1, cap. 8. Botero (.) Miedes.)

Esta es la identidad, falta saber la circunferencia para entender cual es el último lugar de Cataluña en sus cuatro términos: la circunferencia es, tomando la linea de Salsas, que se encamina al Perellos, de este a Vingran, Taltaul, Astagel, Regla, Margevol, Arbusols, Musset, Coll de Jou, Puig Valedor, Font Rubios, Partès, Laveto Coronado; y de aquí por el Puerto del Platero sube al Puerto de Saversacorba, Martellat, Boet, nuestra Señora de Montgarra, San Lupo, Oñà, Hares de Sus, y baja por Bausen al Puerto de Piedras Blancas, que es la Valle de Aràn; de aquí se encamina a Benavarri, y a las Fuentes de Cinca; de estas corre siguiendo a Cinca hasta topar el río Ebro, y atravesándole, sube la linea hasta Berruso, y a la Puebla de Massalù (Pobla de Massaluca), hasta el río de Algàs (Algás, Algars), que es el que divide a Cataluña de Aragón al Poniente, y tomando esta linea se encamina hasta el Medio Día, subiendo por el río Algás a las Piñeres, Caseres, Arenes (Arnes o Arenys, Areñs de Lledó), y al Puerto de Betsaù (Beceite, Beseit), y de aquí atraviesa el río de la Cenia, dejando a mano derecha el Convento de Benifaçà, que ya es de Valencia, y este río Cenia, divide a Cataluña de Valencia al Mediodía, pasando a una villa de Cataluña llamada Cenia, que da nombre al río, que siguiendo su curso, pasa entre dos Ventas, una de Valencia, y otra de Cataluña, por donde atraviesa el Real Camino, dejadas las villas de Ulldecona, y el Cañar (Alcanar), que son de Cataluña a la mano izquierda, y acaba su curso en nuestro Mar Mediterráneo.

Continúa esta linea de Mediodía al Oriente desde la Cenia por la ribera, y costa del mar, hasta llegar a Leocata, y Salsas, comprendiendo todos los lugares, pueblos, ríos, y montes, que están en esta linea; y todo esto es Cataluña. (9: Pujadas, Cor. de Cat.. Lib. 1. cap. 8. Corbe. Cat. Ilust. Fol. 35 ad 37.)

Tiene Cataluña de latitud ochenta leguas, y de circunferencia en sus términos ciento y sesenta y ocho. (10: Tab. Geog. Cataluña in major Adla. Cris. de Cat.. Pag. 1. § 3.)

Comprendidos los límites de Cataluña importa la inteligencia de los nombres, que le dio la antigüedad para ser conocida. No tuvo en los primeros pobladores nombre particular Cataluña, porque unida con las otras provincias de España, tuvo después con el tiempo diferentes nombres por sus Reyes pobladores, como veremos. Por Tubal, que también fue Jobel, se llamó como las demás provincias de España, Tubalia, y Jobelia, y los pueblos Jobelos, y Tubales, y de Hibero Hiberia (Ibero, Iberia), de Hispalo Hispalia, de Hispan Hispania, por Espero Esperia, y por los celtas Cataluña sola, Céltica, y Setubalia.

(11: Vallseca; y Marquil. in usat. cum dominus. (Vivès) Vives, lib. 21, cap. 11. S. Gero. Sup. Ezeq. Plinio, Lib. 1, cap. 20. Justin. Lib. 44, cap. 1. Tarafa, fol. 3, 11, y 15. Pujadas, Cor. de Cat.. Lib. 1, c. 12 y 26.)   

Faltando los reyes en Abidis, último de los primeros, discordes los pueblos en elegir, divididos por el odio, y ambición, formaron provincias, y naciones por diferentes nombres conocidas. Cataluña en los referidos límites se dividió en doce repúblicas, o comarcas, como fueron Ceretanos, Ruysiliones (rosellones, del Rosellón), Indigetes, Betulones, Lacetanos, Sedetanos, Suesetanos, Cossetanos, Ilergetes, Acetanos, Ilercaones, y Ausetanos. (12: Plinio, Nat. hist. Lib. 3. cap. 3. Pined. Lib. 3. cap. 17. § 2. Pujadas, Cor. De Cat. Lib. 2, cap. 1.)      

A estos añadían algunos los Penos, que eran del Panadés, comprendidos en los Sedetanos, y Cossetanos; y los Phenicos, Portusios, y Bergusios, comprendidos en los Ilergetes; y los Castellaunos, que nombra Florián de Campo, eran los Lacetanos. (13: Beut. Lib. 1, c. 13 y 26. Garib. Lib. 6, cap. 3. Pujadas, lib. 2, cap. 1.)

En estos pueblos, y repúblicas se dividió Cataluña faltando sus reyes primeros, y así será bien entender dos límites, y tierras de estos pueblos, para comprender lo que se referirá de sus proezas. Los Ceretanos tuvieron los propios límites (que) tiene ahora Cerdaña. (14: Pujadas, Cor. Lib. 2. cap. 1) Ruysiliones ocupaba, Ruyssellon (Rosellón) por la costa, del Grao cabo de Cruces, y del mar al monte de Canigò. Indicetes, o Indigetes del cabo de Cruces hasta pasada Empurias. Betulones, y Lacetanos dominaban del río Llobregat hasta Blanes, encontrando con los Gerundenses. Sedetanos, y Suesetanos tuvieron su asiento de Llobregat al río Ebro.

Cossetanos extendían sus términos de la parte superior, o boca de Ebro hasta el río Llobregat a la parte de Monserrate. Acetanos, en los términos de los Ilergetes, y Cossetanos, tuvieron sus dominios. Los Ilergetes, del río Gállego entrando en Cataluña hasta el río Ebro, y por todo el río Segre, comprendiendo Urgel, Lérida (Ilerda, Ilergetes), y parte de Aragón, tenían su distrito. Ilercaones ocupaban de Tortosa a Burriana, y Castellón de la Plana; aunque Marcà (Pedro de Marca), lib. 2, fol. 126, dilató los términos hasta Villa Franca (Villafranca), que es Cartago vieja. Ausetanos partieron límites con los Cossetanos, y Indigetes desde Llobregat, tierra adentro hasta Vique. (15: Plinio, Nat. hist. Lib. 3. cap. 3. Pujadas, lib. 2, cap. 1.)

Parece verdadera esta división, no obstante el sentir de Marca, porque faltando el pastor dividiose el rebaño, y de una sola provincia se formó tanta multitud: vinieron después a España los Cartagineses, y luego los Romanos, y a nuevos señores, se siguieron nuevos nombres: dividiose España, por los romanos en Citerior, y Ulterior, quedando Cataluña con los pueblos nombrados con el nombre de España Citerior. (16: Med. pa. 1, cap. 1. Moral, des. De Esp. c. 2. Vaseò, lib. 1, cap. 9. Nebris in prologo. Cataluña España citerior. Cataluña España Tarraconense.)

Dilataron los romanos sus conquistas, y vencidos sus émulos, hechos ya Señores de España, la dividieron en Tarraconense, que fue la Citerior, y principal, cuya cabeza, y Metrópoli era Tarragona; en Bética, que fue la Andalucía; y Lusitania, que comprendía Portugal, y Extremadura, que antes eran Ulterior. (17: Icart, à cap. 11. Nebris, Prolog. Vaseò, lib. 1, cap. 8. Pujadas, lib. 2, ca. 26.)

Últimamente llegó Cataluña a coronarse con su glorioso nombre, alabado, engrandecido, ponderado, respetado, y temido de todas las naciones en Otger Catalòn (Catalon según Bofarull), y los que le siguieron: sin que las opiniones contrarias puedan prevalecer contra la verdad de las escrituras antiguas, y acreditados varones de todos los reinos, que la defienden contra corto número de opositores, y divididos, pues cada cual va por diferente camino. Y respondiendo a todos, digo que ni en el tiempo de los Alanos, y Godos, y otras naciones, ni por la victoria, que consiguieron los de esta provincia en Francia, quedando al lugar, nombre de Campo Catalán, (Chaalons en Francia) ni por otra ocasión antigua, permaneció tal nombre; y lo cierto es, que fue exhalación, que luego desapareció, quedando siempre Cataluña con el nombre general de España; pero desde que Otger Catalon vino a Cataluña hasta al presente tiempo, le ha durado su nombre; infiérese deberlo a la venida de Otger, y no a lances antecedentes, supuesto no le quedó tan glorioso timbre. (18: Inscrip. De San Miguel de Cuxa (Cuxà, Cuxá): año 785. Marquil, usat cum dominus nu. 3. Thomich (Tomich), cap. 15. Gerónimo Paulo, en el prin. Taraf, cap. Pelagi, Calça, lib. 1, cap. 1. Wolfango, lib. 10, año 787. Gerardus Mercat, pag. 188. Lucio Mar. Lib. 2. Valla de reb. Fer. Lib. 1. Beut. Lib. 2, cap. 12. Visian, hist. Valent. Fol. 15. Bledo, rest. De España, lib. 3, ca. 4. Escolano, hist. De Valen. Dec. 1, lib. 2, c. 17. Mart. Hist. De San Juan de la Peña, lib. 1, cap. 23, 26, 37. Carrillo, lib. 3, fol. 190. Borrello, cap. 46. Aug. Dial. 4. Bosch, tit. De honor de Cataluña, lib. 2, cap. 11.)        

Esta es Cataluña, esta es su gloria, este su nombre, y este su crédito: dividiose también en lo espiritual, como veremos, en la primitiva iglesia en diferentes obispados; en nuestro tiempo en un arzobispado, y ocho obispados; en lo temporal en condados, vizcondados, varvesorías, veguerías, y sotveguerías (subveguerías, occitano sotz, sot : catalán sota : sub), contenidos en once ciudades, y 2374 villas, y lugares grandes; añadiendo Carbonell Coronica de España, fol. 86, que en Cataluña hay treinta mil parroquias ; permita Dios se dilate, y aumente para más servirle. (19: Peñalosa, Excelen. De los Españoles, cap. 1.)

Asegurado, qué es Cataluña en sus límites, y nombre, importa la inteligencia de su división de Francia, y de cuál es el lugar, que divide a estas dos provincias, que tan varias ocasiones se ha controvertido, y aun casi decidido, más con arte, que razón, fundándolo en mapas, y autores (inverisimiles) inverosímiles. Hemos pues de asegurar, siguiendo el más antiguo, verdadero, y inteligente cosmógrafo Estrabón de Situ Orbis, lib. 4, que los límites de España, y Francia, se hallan en el lugar adonde están los trofeos de Pompeyo. Aclaman a Estrabón los franceses, y aseguran su crédito, e inteligencia, síguenle el obispo de Gerona, en su Paralipomenon, Francisco Compte, y otros insignes varones, que lo aseguran en la experiencia, no pudiéndose añadir al vigilante cuidado del P. Gaspar Roig. (20: Estrabón de Situ Orbis, lib. 4. Epis. Gerun. Paralipome. Hisp. Lib. 1, cap. De terrae Ruysilion. Compte, cap. 23 y 8. Pujadas lib. 3, cap. 67. Padre Roig, Resum. Hist. à fol. 135.)

Quedando averiguado, como es cierto, que la división de España, y Francia, es el lugar de los trofeos de Pompeyo; y que estos ciertamente se hallan en los Pirineos, como referiremos lib. 5, cap. 7, falta saber adonde hallaremos este lugar, y puesto; sienten Abraham Ortelio, y Gerónimo Paulo, que se hallaban estos trofeos en el promontorio de Cervaria, en una rama de la cordillera de las montañas de Albera; (21: Ortellio, Cos. Asperi glis. Pag. 1. Gerónimo Paulo, de montibus.) pero de su misma narrativa se infiere la equivocación, pues aseguran, que aún se hallan vestigios; pero ni indicios, ni cosa que lo parezca, se halla; como lo averiguó el Padre Roig, y lo asegura, como testigo del País, Bosch. (22: Bosch, tit. De honor. De Catal. Lib. 2, cap. 20, § 2.

La aguda torre del collado de la Massana, cerca del promontorio de Cervaria, que pretendieron Monsiur de Marca, y el obispo de Orange, aunque en otras cosas varios, y por orden de este, el abad Sala de San Cucufate, ser los trofeos, como también lo siente Balusio (Baluze, Baluzio), así se engañan en esto, como en querer sean la ciudad de Pamplona; porque estas opiniones van contra la verdad de la historia, y les falta la inteligencia de la romana; pues como refieren los antiguos, en Roma sintieron mal de esta vanidad de Pompeyo, y no lo fuera ni mal admitido obsequio, fabricar una ciudad para aumento, y gloria del Imperio, ni una Torre para atalaya, como lo acostumbraron romanos, y cartagineses, y de esta acción no debía formar quejas el Senado Romano. (23: Dion. Hist. Lib. 41. Pujadas, lib. 1, cap. 4, lib. 2, cap. 27. Padre Roig, Resum. Hist. Fol. 138.)

Las argollas de los puertos de Andorra, y Altavaca, que sienten otros ser los trofeos referidos, es cosa sin fundamento; porque de fijar estas argollas, no podían quejarse los romanos, ni eran tales demostraciones sobradas a las victorias de tal héroe, aunque colgase en ellas las Armas de los vencidos; ni el lugar es a propósito como lo enseña la experiencia, para juntarse allí el numeroso ejército de Pompeyo, a celebrar aquellas suntuosas fiestas, y sacrificios, que refieren las Historias.

Excluidas estas opiniones, falta averiguar el lugar cierto de los Trofeos, y es sin dificultad aquel ramo, o cordillera de los Pirineos, de la otra parte de Ruyssellon, que baja de Canigò, hasta la fuente de Salsas, y promontorio de Laucata. Véanse los autores citados, núm. 9, y este lugar concuerda con lo que siente Salucio, de los trofeos, que eran de piedra por la duración, y acuerdo de las proezas, y en este lugar fueron como mojones, y términos de estas provincias, dejándoles en el límite de la dominada, y al entrar a la que pretendían dominar, o castigar, como se infiere de la Epístola de San Gerónimo, a nuestro Santo Barcelonés Ripario.

En este lugar pues, como lo averiguaron Francisco Compte, y el P. Gaspar Roig, y podrán asegurarse los que pretendieren saber la verdad, se hallan cincuenta y dos montecillos artificiales, que aún se conoce haber sido las Peñas puestas con arte, unas sobre otras, y formado aquellos montes, o pirámides, y aunque el tiempo haya unido los peñascos, bien se distinguen los encajes, y divisiones de una a otra peña, aplicando trabajo. Dilátanse estos cincuenta y dos montes, desde la raíz de los Pirineos en la tierra de los Fonolledas, al pie de la montaña, que divide a los Corberans de los Fonolledas, y que empieza a bajar del collado de S. Luis (Luìs en el original), a la parte de Levante hasta el cabo de la Flandi, en el término de Caldes; son estos montes todos iguales, de forma piramidal, y propiamente pirámides para acuerdo, y verdaderamente trofeos; y mirándoles así por la linea, parecen de una majestad ostentosa, y muy venerable antigüedad. Este lugar es dilatadísimo, y capaz del ejército de Pompeyo, y de la ostentosa demostración de galas, y fiestas: de esta vanidad pudo ofenderse Roma, y disgustarse por la soberbia fábrica en que gastaron tiempo, y dineros, sin otro fruto, que pretender inmortalizar su gloria vana (vanagloria) el Gran Pompeyo, en daño de los progresos de la República, teniendo ocupado inútilmente su Campo, cuando la Francia se oponía a la República. Asegúrase ser estos montes los límites de España, y Francia por la distancia, refieren los citados autores, que hay desde Narbona hasta los límites de España, que son sesenta y tres millas, y estas hallarán justamente de este referido lugar a Narbona; de que se sigue claramente, que hallándose estos montes a la otra parte de Rosellón, y este dentro de la linea de estos montes, a la parte de España, lo es sin dificultad alguna, debiéndose tomar la división de España, y Francia, de estos montes.

Ni valen las cavilaciones, mapas, equivocados, y no entendidos privilegios, que refiere el arzobispo Marca, (de que le nota Balusio,) porque como tan entendido no ignoraba la causa porque en tiempo de los romanos algunas ocasiones, y en la libertad de esta Provincia de la tiranía de los Moros algún tiempo, fue comprendido Rosellón en el gobierno de la Septimania, o Narbonés Gallia; que fue porque acostumbraban los romanos dilatar el gobierno de los pretores romanos, que residían en aquellas Provincias, por la comodidad de la defensa, y administración de justicia; y en tiempo de los Moros, porque se libraron primero enteramente, que las que se hallaban de esta parte: libró al Rosellón Carlo Magno, y no fue sobrado encargarle al gobierno de la Francia, o de los cabos tenía en aquel distrito; pero esto no fue ni pudo ser quitar a Rosellón ni a Conflent, de España, porque se hallan siempre comprendidos en sus límites, y aunque España gobierne a Francia, y franceses a España, no dejará España de serlo, ni Francia será España.

Y para quitar toda duda véanse Estrabón, lib. 3, y los referidos, y hallarán patente, y clara la división de España, y Francia con señas palpables, y visibles, que la declaran con toda individualidad, y son según concuerdan todos: que los límites de España, y Francia son los Montes Pirineos, y que los de la parte de España son fértiles, fructíferos, y poblados de árboles, y los de la parte de Francia se hallan secos, áridos, y sin árboles, ni rastro de amenidad; adviértase la diferencia con la vista, y admiremos la suprema providencia de Dios, en dividir estas dos Naciones, manifestando quererlas apartadas, y distintas; supuesto les dio distinción tal, y como a muralla a los Pirineos, para que una no entrase dentro los límites de la otra: y con tal providencia dispuso esta separación, que formó una linea de división en la cordillera de los Pirineos, quedando sólo los Puertos, y desaguaderos para la comodidad; pero continuando la misma cordillera, y linea de los montes, de un puerto a otro.

No sólo manifestó Dios, la división de Francia, y España por los montes Pirineos, y diferentes calidades (cualidades) de los españoles, y franceses, sino también con otras particulares maravillas, especialmente de las aves llamadas francolines, que se crían, y cazan a la parte de España, y pasada la linea referida de división, no sólo no se hallan, pero si las quieren entrar, mueren, y por esto las llaman los franceses, los verdaderos españoles; y de un pez, que se cría en la laguna de Salsas, que es en la división de Francia, y España, de tal forma, que parte de ella es de España, y parte de Francia; y el tal pez, sólo se halla en la laguna de la parte de España, y jamás se ha hallado, ni pescado en la parte de Francia, al cual también llaman verdadero español; de que claramente se infiere el límite, y término de España referido, y el cuidado particular del Cielo en declararle. (24: Bosch, tit. De hono. De Cata. Lib. 1, cap. 29, § 2. Fr. (Grabiel) Gabriel August. Christ. De la verd. § 2.

A los autores, y opiniones, que quieren la división de España, en la Sierra que va del Templo de Venus, o Port Vendres a Colibre; y a los que sienten ser Colibre de la Gallia Narbonense, se satisface, con que se engañan en señalar Colibre, y en asegurar, que la postrera región de España, es de los Indigetes, o Empuritanos; pues de Ampurdán hasta Port Vendres, va otra región, y territorio, y esta debía ser la última, y no el Ampurdán. Satisfacen estas opiniones (aunque poco fundadas) Pujadas, y el P. Roig, allá se podrá ver, que para nosotros bastan las razones ponderadas, fundadas en la experiencia, con las cuales fácilmente quedarán destruidas las opiniones contrarias, asegurando, que el Templo de Venus, y Port Vendres no es todo uno, como fingen; porque el Templo de Venus, fue edificado en el promontorio de Laucata, o en el lugar de los Trofeos de Pompeyo, (25: Compte, d. Loco. P. Roig, Ref. Histo. Fol. 146.) y no en Port Vendres. Equivocados con el nombre los autores quieren la división de España, en el Templo de Venus, o Cervaria, como también se equivocan Mela, Claudio, y Ptholomeo (Ptolomeo, Tolomeo), a los cuales siguen Diago, Zurita, Nuñes, y Ortelio, refiriendo ser villa, o lugar, y la que hoy es Colibre; siendo constante ser un promontorio marítimo, y inhabitable; y no menos se engañan en la descripción de Cataluña, de Poniente a Levante, pues primero ponen a Barcelona, que al río Llobregat; con que no es maravilla hayan tomado equivocación en designar el Templo de Venus, y el promontorio de Cervaria.

Omito asegurar, que Conflent es del condado de Cerdaña, pues desde la primera antigüedad está unido a él: consta de los Testamentos de todos los condes de Cerdaña, que se hallan en el Real Archivo, y en ellos siempre se hallará, que disponían de Cerdaña, y Conflent: Ni hace al caso ser del obispado de Elna, porque tierras de Cataluña son de obispados de Francia, y tierras de Aragón, y Valencia de los de Cataluña, y es muy distinto el término espiritual, y su jurisdicción, de la temporal; menos quiero tratar de cuán sin pretexto se detiene la Francia parte de Cerdaña, pues jamás han puesto en duda los Antiguos, y modernos ser esta toda de España, ni han imaginado poderle quitar parte. (26: Estrabón lib. 3. Plinio, lib. 3, cap. 3. Conrado Erabacio, Veronense, y Trifernate.)

Debemos sólo inferir de lo referido, y asegurar para España al Rosellón, y que siguiendo los reales privilegios, decretos reales, y deliberaciones de Cortes, confirmados con solemnes juramentos desde el Señor Rey Don Jaime II hasta el Señor Rey D. Felipe II, no se ha podido separar el Rosellón del condado de Barcelona, ni de la Corona de Aragón, y no sólo el Rosellón, pero ni Mompeller, Barrades, y los estados del Llenguadoch, porque no pudo alienarlos el Rey Don Jaime de Mallorca en daño del fideicomiso, sin voluntad del Señor supremo, que es el Rey de Aragón; y Conde de Barcelona; demos fin al capítulo, que aunque importante, es dilatado.