Libro 6, capítulo 1. Del santísimo nacimiento en la noche

Libro VI de los anales de Cataluña.
Del divino nacimiento: de los emperadores que dominaron a Cataluña con la entrada de varias naciones hasta la de los Godos.

los reixos de Orién eren catalans

Capítulo 1.
Del santísimo nacimiento en la noche:
Participa España de la claridad, y en el día aparecen tres soles: 
se refieren los hechos de Augusto hasta su muerte: 
De la venida a esta provincia del cuerpo de San Forcián, y se habla de los Santos Inocentes.

Ya los suspiros ardientes, y fervorosas lágrimas de los santos patriarcas antiguos detenidos en la lobreguez del limbo, habían penetrado al cielo, y llegado al tribunal divino obligándole a la mayor fineza, a la más grande misericordia, y al sumo desahogo del amor divino, bajando el cielo y la tierra, Dios hecho hombre, la tierra cielo, y juntos lo creado con lo increado, lo finito con lo infinito, lo caduco, y mortal con lo firme, y eterno, Dios vestido de nuestro sayal para adornarnos de galas celestes. O bondad divina! Cómo bajáis para levantarnos? Cómo os humilláis para exaltarnos? Cómo lloráis para favorecernos? Cómo estáis desnudo para vestirnos? Cómo pobre, Dios de inmensas riquezas para ofrecérnoslas?
De qué tanto favor, Dios mío? De qué tales gracias? De qué tan inmensas misericordias? Vos lo sabéis solo, Vos infinitamente sabio podéis llegar a comprenderos.
Nació Dios para nuestro remedio en aquella, no noche, (si) sino día para la tierra, pues salió el sol divino, dándole los ángeles la gloria, y los hombres el bien venido (la bienvenida), vistiéndose cielo, y tierra de la
claridad inmensa del recién nacido. Cantaron los ángeles aves celestes dulces motetes; trinaron las aves en festivas voces alegres júbilos, reverdecieron los árboles, campearon las flores, alegráronse las plantas: todo fue primavera, todo júbilo, todo gloria, todo consuelo, en cielo, ángeles, tierra, hombres, plantas, árboles, y flores, porque nació Dios: todo el mundo se alegró con Dios, y quién excede a todo lo criado como la Virgen Madre, viéndose ya Madre (de) Dios, qué haría? Qué diré?Dejémoslo a la piedad cristiana, que mi pobre navecilla se anega en mar de tan infinitas misericordias. Rindo a Dios las gracias, dé enhorabuenas a la Virgen Madre su santísimo esposo que sólo es digno de tal esposa, y de tener en lugar de hijo, al que lo es de Dios, y verdadero Dios, de darle las gracias, de rendirle obsequios, de hablar por los hombres, electo de Dios para tan alta Gloria.
Nació pues Dios a los 25 de diciembre, año del mundo 3965, según la cuenta que llevo siguiendo a San Gerónimo, y a otros, 3961 según Beuter; (1) ) no pudiéndome ajustar a la cuenta de muchos que dicen (que) nació Dios a los 5199 años, (2) porque a esta cuenta varían los años del Diluvio, y Población de España. 
Con la gloria del cielo, se alegró aquella santa, y dichosa tierra, y se alentó la nuestra con la claridad celeste de aquella noche, participando España de los divinos favores; y si nació Dios en Belén, y envió los ángeles a los pastores, y a los Reyes la Estrella, para España tuvo tres soles que le dieron noticias, de la divina fineza, previniéndola para la Fé que había de recibir; y si en Judea, que había de ser la primera que admitiría la Fé, nació Dios, a España que había de ser la primera de los gentiles, y segunda respecto de Judea, la previno Dios por los tres soles, que se redujeron en uno en vaticinio de la constante Fé en su santísimo misterio de Dios Trino, y uno; (3) o en feliz anuncio de los tres soles de la iglesia, y piedras en que la fundó Cristo, San Pedro, San Jayme (Santiago), y San Pablo, los cuales habían de venir a darle luz, y sacarla de las tinieblas del gentilismo, plantando el árbol salutífero, y estandarte de nuestra (Redempcion) Redención, y dilatándole con (opimos) óptimos, y abundantes frutos en Cataluña. (4)
Con los prodigios de la claridad de la noche, y tres soles del día en que nació nuestro Señor, admirados los catalanes de tales maravillas, solícitos procuraron (comprehenderlas) comprenderlas; y por los judíos que entonces estaban en Cataluña, y en las otras provincias de España entendieron lo que había sucedido en Belén, y después la visita de los Reyes, y otras maravillas de nuestro Dios, y Señor, publicando curiosos la venida de un grande Profeta, y otros la del verdadero Mesías: para enterarse de la verdad, partieron algunos de esta provincia, a visitar a Jesús, y a su Madre Santísima, como diremos.
Poco se halla de Cataluña, (nada en absoluto) en los primeros años de Cristo, y últimos de Augusto, porque como todo estaba en paz, y era justo el gobierno de Augusto, no había quejas, ni ocasión de disgustos: sólo en el territorio de Belén se enfureció Herodes contra los Santos Niños Inocentes, mandando matarles por quitar la vida al Señor de ella Jesús, juzgando encontrarle entre los otros. No la perdió el Señor, pues no había llegado su hora, y la perdió un hijo del propio Herodes. 
Bárbara crueldad! De esta victoria de los Santos Inocentes, ha participado Cataluña el patrocinio consiguiendo (como es común) tres, en Barcelona dos ofrecidos a su catedral por el Rey Don Juan Primero, a quien se los presentó Venecia, como veremos, y la iglesia de (Torellò) Torelló del obispado de Vique (Vic, Vich, Ausona), otro a quien llaman San Forcián, enviado del cielo por ministerio de una Paloma, que con su pico trajo a esta villa la urnilla en que estaba depositado el santo, y pequeño cuerpo; y habiendo antes bajado en una fuente cerca de la iglesia, entró después en ella, y dejó la urnilla en el coro: resplandece el santo en este templo con grandes maravillas. Además de la tradición
antiquísima, hállase asegurado este prodigio en un tablón del altar mayor, y lo refiere Domenech Flos Sanctorum de Cataluña, parte primera fol. 118. Murió Augusto a quince años del santísimo Nacimiento de nuestro Señor, y 53 años de su imperio. (5)

Libro 5, Capítulo 13. Reside en Tarragona Octaviano: Confírmala colonia

Capítulo 13.
Reside en Tarragona Octaviano: Confírmala colonia: Conságranle templo: Concluye la fábrica del castillo Octaviano: Nombra colonia a Barcelona, y Municipal a Lérida: Firma, y decreta el edicto para registrarse el Orbe en Tarragona: Vuélvese a Roma, y hace nuestro Señor milagro en Gerona.

Reside en Tarragona Octaviano: Confírmala colonia: Conságranle templo:


Habiendo concluido Octaviano la guerra en Cataluña, y Cantabria, hubo quietud, y paz universal en todo el romano imperio, por señas que mandó cerrar el templo de Jano, que tenían abierto en Roma para patrocinio de estas guerras, que tanto cuidado dieron al imperio.
Estando ya descansando de las pasadas fatigas Octaviano en Tarragona, año 23 antes del Divino Nacimiento, llegaron embajadores de la Oriental India, y Sitas, ofreciéndole servicio, y suplicándole ser admitidos bajo su tutela, y fuerte presidio. (1) 
Emprendió la majestuosa fábrica del Imperial Palacio de Tarragona, que aún permanecen los vestigios delante la catedral, con nombre de Palacio de Octaviano, o ya porque le mandase fabricar, o ya porque le había favorecido con su asistencia más dilatada que la de César, al cual hacen algunos su fundador por una medalla que se halló en la pared de dicho Palacio, que parece daba indicios de haberle mandado fabricar César; (2) que puede ser, y (perficionarle) perfeccionarlo Octaviano. La medalla es como se sigue.
JVLIVS CÆSAR AVG. 
P. M. T. P. 

Confirmó a Tarragona Octaviano, las (exempciones) exenciones romanas, asegurándola colonia, como César, y Escipión. (3)
Residiendo este año en Tarragona, dispuso, decretó, y firmó el edicto del registro universal de los individuos sujetos al romano imperio manifestando su naturaleza, padres, y lugar donde vivían, el cual edicto no pudo mandar publicar este año, por haberse apartado de la obediencia romana la mayor parte de Alemania, y Francia; con que aunque fuese admitido por el Senado, y registrado en las cancillerías romanas, no pareció deberse publicar, por faltar aquellos pueblos al romano imperio; tratando antes Octaviano de reducirles a su obediencia; empleando en esto los años que pasaron hasta cerca del año de nuestra vida en el divino Oriente. (4)
Vino Octaviano por este territorio de Barcelona, fundó en el Vallès el castillo llamado de Octaviano, y en este tiempo San Cucufate, tomando el nombre por el gloriosísimo, y último triunfo del santo naciendo allí para la gloria. (5) 
Exaltó a nuestra excelentísima Barcelona, con el blasón de colonia romana, y otra libre, y no pechera Roma: Pasó de Barcelona a Lérida, y le concedió exenciones itálicas, condecorándola munícipe: confírmase con las medallas, que hemos ponderado hablando en otra ocasión de Lérida. (6) 
Y son las que se siguen.
1. AVGVSTVS DIVI F. E. R.
2. MVN ILERDA.
Importa para la inteligencia de lo escrito, y de lo que se escribirá, entender qué cosa era colonia, qué munícipe, qué ciudad latina, confederada, y estipendiaria.
Colonias, unas se llamaron romanas, estas participaban con igualdad los privilegios de Roma, y eran sus ciudadanos admitidos a los cargos del romano imperio, tenían sus presidentes a los cuales corresponden ahora los conselleres, o jurados, y cien ciudadanos para los consejos a los cuales llamaban decuriones, llamándose en Roma senadores.
Las colonias latinas no eran iguales a las exempciones romanas, sólo se hallaban favorecidas con la amistad, y confederación romana; pero el modo de gobierno era uno con las romanas colonias.
Las munícipes, eran ciudades a las cuales concedían los romanos vivir con sus leyes, y eran admitidos los ciudadanos a los honores que pertenecían a los ciudadanos romanos.
Las latinas no eran partícipes del privilegio de ciudadanos romanos, sólo eran libres de cargas, y tributos, como los pueblos de Italia: Favorecían a Roma en las guerras, y no podían moverla sin licencia del senado romano.
Confederadas, eran las amigas de Roma, sin otra exención, que el buen trato, y correspondencia amigable, y servían sin sueldo en las guerras.
Estipendiarias, eran los pueblos que servían a Roma por el interés del sueldo que les daban.
Comprendidas estas diferencias de pueblos, que serán muy a propósito para la inteligencia de la historia; teniendo ya Octaviano a su orden las provincias de España, y habiendo favorecido a Cataluña, pasó a Roma, recibido con alegría universal el año 21 antes de Cristo. Se detuvo en Roma adorado de aquella república, consiguió la quietud universal del Orbe, domada ya la Francia, y Alemania, y gobernándose España por sus ministros con todo acierto, sin que en estos veinte y un años que van de la vuelta a Roma hasta el Nacimiento del verdadero Hijo de Dios, y Señor nuestro, hallemos cosa que referir de esta provincia; sino que en este tiempo la ciudad de Tarragona fabricó un suntuoso templo a Octaviano, consagrándole Ara como a Dios, en la cual cierto día hallaron una Palma, nacida en la viva piedra: Ufanos, admirados, y contentos los tarraconenses lo participaron a Octaviano por sus embajadores, el cual dando a comprender que no le hacía al caso, respondió discreto que pocas ocasiones tendrían fuego en el Ara, pues había nacido la Palma; pero no obstante el picante, fue el caso admirado en Roma, asegurando feliz, y venturoso su gobierno en el augurio, o pronóstico.
1. C. V. T. T.
2. CAESAR. AVGVS-
TVS. DIVI. F. PATER
PATRIAE.
3. AVGUSTI. F. COS.
DESIG. PRINC. JV-
VENT. C. L. CAESARES.

También sucedió un prodigio en Gerona a 8 de septiembre, año 3945, día en que nació la Aurora de Gracia para asegurarnos la venida del sol de justicia su hijo, y de todos Dios. En este día feliz que lo fue para Cataluña, y particularmente para Gerona, sucedió en esta ciudad, que una fuente que se halla en el Valle Tenebroso sobre el monasterio de San Daniel, en lugar de agua manó aceite por espacio de doce horas continuas; de que admirados los romanos pusieron guarda en la fuente llamándola romana, y no permitieron que otros bebiesen de aquellos
cristales, que son muy saludables. (7)
Hallándose todo el mundo en paz, se publicó el edicto que había firmado, y decretado en Tarragona para que se registrase el Orbe. El año cuarenta y dos de su imperio fue publicado, y ejecutado; y obedeciendo el Santo Patriarca Joseph, con su querida esposa la virgen nuestra señora partió de Nazaret a Belén, solar de su real familia, y casa; adonde no hallando abrigo, ni posada entre los hombres, eligió Dios la compañía de los irracionales, y el pobre, y después rico palacio del portalejo antiguo de Belén, teatro de la mayor maravilla, depósito, y sagrario santo de Dios hombre, uniéndose, o bajando el cielo a la tierra, y el justo rocío que deseaban, y fervorosos solicitaban los santos, gloria en los cielos, paz en la tierra, y remedio de nuestro mortal daño por la culpa del primer hombre, año del mundo 3961 o 3965.

Dejemos en este estado, lo que sucedió en los siguientes quince años de la vida de Augusto; y concluyamos felizmente este capítulo, y libro con la gloria, y dicha mayor de los hombres, para comenzar el siguiente con la gloria de Dios recién nacido, que por su infinita misericordia nos favorezca para eternamente emplearnos en adorarle, y servirle.