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Capítulo 12. Pasa Sexto Pompeyo a Roma: Guerra en Cataluña de los Ceretanos,

Capítulo 12.
Pasa Sexto Pompeyo a Roma: Guerra en Cataluña de los Ceretanos, y Salusios contra Octaviano: Principio de la cuenta de la Era del César: Y destrucción del templo de Bona.

Capítulo 11. Entran los hijos de Pompeyo en España


Mataron al tirano, resueltos Bruto, y Casio; pero no supieron cuerdos matar la tiranía en Antonio; quedando Roma, aunque vengada, no libre, pues sólo mudó de tiranos, permaneciendo la misma tiranía del muerto César, en Marco Antonio, Marco Lepido, y Octaviano.
Llegando el aviso de la muerte de César a Cataluña, donde estaba oculto Sexto Pompeyo, salió a llamar a sus amigos, formó ejército, pasó a la ulterior España, venció los capitanes de César, y se apoderó de España; y ajustado con Lepido, que había venido a defenderla, entrambos volvieron a Roma año 41 antes de Cristo. (1)
Desgraciada fue Roma en la ambición de sus hijos, pero venturosa en la misma tiranía que ha acabado con las demás provincias, pero a ella le dio la salud, libertad, y quietud en Octaviano, cediendo a su fortuna las artes de Antonio, y valor de Lepido. Mataron de orden de Antonio a Cicerón, se le dedicó estatua en Tarragona, cuya inscripción es la que se sigue. 
M. TVLIO. CICERONI.
M. F. ROMANAE. FACVN-
DIAE. PRINCIPI. QVAEST.
AEDIL. COS. PROCOS.
IMPERATORI. P. P. AR-
PINATES.

Se acordó Octaviano de Cataluña, que estaba en armas para defender a Lepido, armándose fuertes los ceretanos pueblos; y para reprimirles año 38 antes de Cristo envió a Gneo Domicio Calvino, que peleó con estos pueblos con varia fortuna por sus capitanes, saliendo a lo último vencedores.
Les aprovechó poco a los romanos su victoria, pues rehaciéndose, y volviendo a formar ejército los ceretanos, obligaron a Domicio a oponérseles; pero con poca fortuna, pues nuestros paisanos circuyeron su ejército, y le embistieron con tal valor, que los romanos hallaron su defensa, sólo en la infame fuga, siguiéndoles Domicio su General, de que avergonzado castigó a los suyos; y como todos habían faltado, castigó a algunos, y advirtió a los otros como debían obrar para el crédito de los romanos.
Aprovechó el remedio, pues volviéndoles a la cara del enemigo, embistieron resueltos, y constantes: consiguieron la gloria de la victoria, y los frutos en los despojos que sobraron, los cuales se les concedió Roma por el triunfo, y para reparar el palacio de Octaviano; quedando después estos pueblos amigos de Octaviano muy a su costa. (2)
En prendas de agradecidos, por lo bien que habían librado de ser vencidos, contaron los años estos pueblos de Cerdaña, y les siguió Cataluña, por los del gobierno de Octaviano, llamándolos la Era de
César. (3) 
Además de las escrituras, y autores, tenemos la prueba en Barcelona delante la puerta del cementerio antiquísimo de la iglesia de San Pablo, que es epitafio del sepulcro del serenísimo señor conde de Barcelona Wifredo III. Nota grande, y descuido sin disculpa de nuestros mayores, que se halle tan olvidado, y desconocido el lugar del entierro de un Príncipe tan grande, que adelantó las catalanas glorias, y abrió camino a los hechos de los Condes, y de los vasallos que fundaron, y dilataron sus dominios, y de los que los conservan, y que fieles desean mantenerlos bajo el suave, y amoroso yugo de tan católica, y real prosapia?
Esta piedra testigo de nuestro olvido, y monumento de nuestra ingratitud, es evidente silogismo que prueba la costumbre de Cataluña en contar por la Era de César (y los años de los reyes francos, Carlos, después de Odón u Otón).
Véase la inscripción, que es como se sigue.
SVB. HAC. TRIBVNA. JA-
CET. CORPVS. CONDAM 
VVIFREDI. COMITIS. FILII.
VVIFREDI. SIMILIMODO.
QVONDAM. COMITIS. BO-
NÆ. MEMORIÆ. (DIMI-
TAT. EI. DOMINVS. AMEN.)
QVI OBIIT VI. KAL. MADII. 
SVB ERA. C. M. L. II. ANNO 
DOMINI. CM. XIV. ANNO. 
XIIII. REGNANTE. CARO-
LO. REGE. POST ODONEM.

Añaden varios autores, que esta cuenta fue de orden de Octaviano, que habiendo vencido a Lepido, propuso al Senado romano, que tomasen cuenta del número de los que obedecían al romano imperio, y esto no pudo ejecutarse por las guerras contra Antonio, y se ejecutó estando en Tarragona Octaviano, y pacífico en su imperio como veremos; pero siente Baronio, con algunos, que se llamó Era, por as, que quiere decir moneda, por la que debían dar aquel año, para registrarse los individuos sujetos al romano imperio, (4) que es sólo confirmar esta última opinión.
Año 34 antes de Cristo, vino a España nombrado procónsul Cayo Norbano, que no tuvo lance, ni cosa de monta en Cataluña: tuvo reñida, y cruel guerra con otras provincias de España.
En este año, muerto ya Antonio, Octaviano juntó el Senado, y se nombró César, quedando al Senado romano aún señas de lo que había sido, por el gobierno que le participó Octaviano, que dividió la ulterior España en dos provincias, que fueron la bética que es Andalucía, concediéndola en gobierno al Senado; y la Lusitania que es Portugal, y Estremadura (Extremadura) reservándola para sí con toda nuestra Citerior, o Tarragonès España, porque pedía mayores fuerzas, y más autoridad para su provincia.
Concordes las romanas dependencias, quietada Italia, Asia, y Egipto, vino el mismo Octaviano a España año 26 antes de Cristo, temeroso de que no prendiese en las otras provincias de España el fuego encendido en Cantabria, y Salasios, o Salusios de Cataluña.
Hallándose en España Octaviano, emprendió la guerra contra los cántabros, que son navarros, y vizcaínos, y la misma Cantabria que le dio harto disgusto.
Encomendó a Varrón la guerra contra los Salusios, que son los pueblos de los Pirineos de Rosellón, (5) los cuales constantes la mantenían con vario marte; y no atreviéndose Varrón a acometerles juntos, con el tiempo esperó se dividiesen: divididos, tuvo varios encuentros, venció en algunos choques, de los cuales consumidos, y cansados los pueblos se sujetaron al romano capitán con pacto que diesen cierta cantidad de dinero, que admitió con engaño el romano Varrón sólo para tenerles reducidos en sus pueblos, a los cuales volvieron con quietud.
Estando nuestros paisanos en sus casas descuidados, Varrón con afrenta del nombre romano, y vileza indigna aun de bárbaros, dividió su ejército en aquellos lugares, que seguros no advirtieron el vil engaño de Varrón: ocuparon los soldados, prendieron a los más fuertes paisanos, condenáronles a esclavitud de ocho años, y les tomaron la octava parte de sus campos, dividiéndola entre sí los indignos romanos. (6)
Acabadas las guerras de Cataluña, los ceretanos que son los de Cerdaña, (los cuales pasadas las guerras habían quedado conformes con Octaviano) le suplicaron les aliviase de la ignominia del templo, y sacerdotes de la diosa Bona, que tenían en su término: enterado el romano emperador del vil proceder de aquellos infernales ministros, y de la justificada súplica de los pueblos, canceló el colegio, y desterró los sacerdotes; y por la fineza, agradecidos los pueblos consagraron aras, y dedicaron templo al mismo Octaviano, cayendo de un error en otro: este templo se hallaba en los Pirineos de Cerdaña, como consta de una piedra que se hallaba en dichos Pirineos; cuya inscripción es la siguiente.

AVG. TERRÆ. MARI. Q. 
VICTORE. ELIMINATIS. 
SACERDOTIBVS. BONÆ.
DEAE. ET. COLLEGIO.
SEPTEM. EPVLONVM.
COMMVNI. POPVLI.
SENTENTIA. EXCLVSO.
CERETANI. TEMPLVM.
VICTORIÆ. AVG. D. D.

Concuerdan con esto varios autores. (7)
Falta entender quién era esta diosa, y quiénes sus sacerdotes: la diosa fue Claudia Quinta, virgen vestal, que por su libertad estaba desacreditada en Roma: solicitando Claudia volver por su honor, le vino la ocasión como la deseaba, pues llegando a Roma por el Tíber el simulacro de Beresinta que la fingían madre de los dioses, se encalló el barco sin poder moverse: entonces Claudia, que seguía el ostentoso arribo de la diosa, delante todo el concurso suplicó a la mentida deidad, que si no había faltado a su honesto estatuto saliese del barco, y se pusiese en sus manos, que fue ejecutado con pasmo de Roma; permitiendo la divina justicia justamente irritada contra la vanidad romana, estos aparentes prodigios para su castigo, ejecutándolos el  común enemigo para mayor engaño de aquellos infieles idólatras. 
Visto el aparente prodigio, estimaron, respetaron, y adoraron a Claudia los romanos, erigiéndole estatua, y templo. (8)
Otros decían, que esta diosa era la virgen de la Tierra, en producir las semillas, árboles, y frutos: otros añaden otras locuras, que era mujer que sólo la podían ver las mujeres, y no los hombres. (9)
Los sacerdotes, y ministros de este fingido Numen, residían en su templo para aparejar la comida que ofrecía el pueblo para la Diosa, disponiéndola en las aras para ser ellos los convidados, cumpliendo sus apetitos con color de religión; pero con disgusto grande de estos pueblos, que constantes en el honor catalán, no pudieron quietarse hasta perderles, y destruirles.
Estuvo muy contento Octaviano en Cataluña en este tiempo, y pasó a Tarragona, que la ennobleció, como a otras ciudades de Cataluña, como veremos capit. siguiente.

Capítulo 11. Entran los hijos de Pompeyo en España

Capítulo 11.
 
Entran los hijos de Pompeyo en España, les defiende Cataluña: Vuelve César, y les vence: Ocúltase Sexto Pompeyo en Cataluña; muerte de César, que hizo colonia a Tarragona, y a Ampurias.
 
Entran los hijos de Pompeyo en España, les defiende Cataluña:

 

 
Volviéronse a conmover en España los ánimos, por la venida de Gneo, y Sexto Pompeyo hijos del gran Pompeyo, que se llevaron tras sí gran parte de los españoles, y más de esta provincia de Cataluña, obligados de los favores, y buena memoria de su difunto Padre. Envió César a Quinto Pedio, y Quinto Fabio Máximo para oponerse a los dos Pompeyos año 43 antes de Cristo, los cuales viéndose débiles, y los contrarios fuertes, y seguidos, escribieron a Roma pidiendo favor que consiguieron con la venida de César, antes desembarcado en España, que hubiese llegado la noticia; tal era el desvelo de mantenerla en su partido. (1) 
Estando César en España, después de varios encuentros, y sangrientas batallas que no son de mi intento, venció, y derrotó a los dos Pompeyos con muerte de Gneo. Retirose Sexto Pompeyo con sus galeras después de la batalla, y buscó su patrocinio en la Lacetania, que es Cataluña, donde se ocultaron, y defendieron por la atención al muerto Padre; que siempre en Cataluña han permanecido las memorias de los favores, y más de los agravios. (2)
Refiere Pujadas lib. 3. cap. 83. que Gneo Pompeyo fue enterrado en Barcelona en sepulcro de mármol, que se halla en el zaguán de la casa del Arcediano Mayor, que sirve de pila a la fuente de dicha casa.
Queriendo César tener obligada a Cataluña, o agradecido de lo obrado, la llenó de favores, y gracias; y con mayor aprecio a Tarragona renovándole los fueros de colonia romana, concedidos por Escipión, y favoreciéndola con su nombre llamándola colonia Julia, vencedora, Tarragonesa: confírmase con las piedras que se hallan en Tarragona, cuyas inscripciones son las que se siguen.
1.
GENIO. COL. I. V.
TARRAC. L. MINITIVS.
APRONIANVS. II. VIR.
Q. Q. TESTAMENTO.
EX. ARG. LIB. XV. PONI.
IVSSIT.
2.
GENIO. CONVENT.
ASTVRICENSIS.
 
La explicación es clara, comprendido que el Genio era el Tutelar, y en nuestra Santa Fé el ángel de la guarda, que engañados los gentiles lo llevaban por sus vanidades. (3)
Ilustró a Ampurias con el mismo honor de colonia romana, favoreciendo a sus ciudadanos, para que fuesen un solo pueblo igualmente libre, sin la antigua división del tiempo de Catón, de los tres pueblos, catalán, romano, y griego. (4 : D. Anto. August. Antonio Agustín.)
Consagró templo a Diana la favorecida ciudad. La inscripción de la piedra que se hallaba en Ampurias es como se sigue.
 
EMPORITANI. POPVLI.
GRAECI. HOC. TEMPLVM.
SVB. NOMINE. DIANAE.
EPESIAE. EO. SAECVLO.
CONDIDERE. QVO. NEC.
RELICTA. GRAECORVM.
LINGVA. NEC. IDIOMA-
TE. PATRIAE. IBERAE. RE-
CEPTO. IN. MORES. IN.
LINGVAM. IN. IVRA. IN.
DITIONEM. CESSERE.
ROMANAM. M. CETEGO.
ET. L. APRONIO. COSS.
 
Favorecida Cataluña por César, y vencedor de sus enemigos, volvió a Roma a buscar su muerte: dieron celo en el Senado Marco Bruto, y Cayo Casio con los demás conjurados, a los idus de marzo, que es a 8 de marzo año 42 antes de Cristo, vengando a la patria, y dándole libertad con la muerte del tirano. (5) 
(O) Oh si hubieran sabido guardarse de las artes de Antonio, los que tan unidamente atentos, llegaron sin estorbos a lograr su decretado empeño! Oh cuán fácilmente se halla la ruina el tirano, si se juntan los que aborrecen la tiranía como Bruto, y los que temen, y aborrecen al tirano como Casio!
 
Una sagala que vivíe a un poble del Matarraña, Pepa,

Capítulo 10. Viene César a Lérida, pone asedio a la ciudad:

Capítulo 10.
Viene César a Lérida, pone asedio a la ciudad: encuentros con los dos ejércitos, hasta que concordaron César, y Afranio, por causa de la falta de agua del ejército de Afranio, y muerte de Pompeyo.

Robert Masip Vallès, Ferran Montardit Asènsio, David Prenafeta Agelet, Lo lleidatà és fàcil

Avisado de lo que había sucedido en el estrago del puente, acudió César al real de Fabio, y dejada guarnición en los puentes, encaminó su ejército al opósito de Afranio, que estaba en una eminencia montuosa mejorado de puesto: pusiéronse en batalla los ejércitos; pero no dejando los pompeyanos la ventaja del lugar, no se atrevió César a dar la batalla, por la fortaleza del puesto del enemigo. 
Formó César su Real, no como se acostumbra levantando defensas, sino formando grande cava muy honda para que el ejército estuviese defendido, y no lo entendiese el enemigo, que poco solícito lo advirtió cuando César ya tenía concluida su obra; y para que no pasase adelante, hubo varios lances en los ejércitos, prosiguiendo siempre César hasta formar la defensa de su bien trazada plaza de armas, en baluartes, y medias lunas ya levandas (levantadas), para tener en lo hondo del foso asegurado su ejército.
Deseoso César de quitar el trato de la ciudad con el ejército enemigo, solícito cuidó ocupar un montezuelo que se llama Gardeny: Defendiole Afranio con valor, y mucho tiempo, teniendo continuas peleas con mucha pérdida de entrambos; pero la fortuna de César, aunque con grave daño, consiguió ocupar el puesto, fortalecerle, y mantenerle. (1)
Hallábase César con su ejército en su hondo Real, que por las continuas lluvias, y crecientes de Cinca, y Segre padecía notable daño, y falta de víveres por no poder pasar los convoyes, de forma que se juzgaba, y le juzgaban perdido todos, ofreciendo los lauros de la victoria a Afranio, poco noticiosos de la militar inteligencia de César: el cual halló el remedio en unas barquillas que mandó fabricar, apartadas de uno y otro ejército, y con ellas pasó el suyo, mudando puesto, sin que lo temiese el enemigo; que antes se vio acometido de los soldados del César, que hubiese podido entender cómo se habían librado de la prisión, y muerte que les tenían prevenida.
Variaron los lances de la guerra, y se vio el vencedor vencido, y volvió a asediar el que se hallaba asediado, y sin remedio al común sentir.
Siguieron los pueblos de Cataluña la fortuna de César, o por el agasajo, o por advertirle más bien puesto, que es lo más cierto: Asistieron a César, los catalanes, los cuales juntos con los romanos, después de reñidas peleas, y varias, y gloriosas hazañas, obligaron no por defecto del valor, si por falta de víveres, a Afranio, a ajustarse con César, y pasar a Grecia para asistir a su amigo Pompeyo.
Concordes ya César, y Afranio, fue César recibido en Lérida con general aplauso, enviándole la enhorabuena los pueblos de Cataluña, a los cuales, conociéndoles, les llenó de agasajos, mercedes, y privilegios para confirmarles en su partido, y mandó que Lérida cobrase su antiguo nombre de Ilerda, borrándole el que entonces le daban de Monte Público.
Si César vencedor favoreció a Cataluña, no menos Afranio vencido: por lo que fielmente le había favorecido, dejó su memoria en Lérida en la piedra dedicada a Afrania, que previno los daños que entonces sucedían. Se halla la piedra en la calle que baja de San Lorenzo al Hospital, y se dice que se halló fuera de la ciudad, cuya inscripción es la siguiente.

AFRANIA
L. L. 
CHROCALE
S.

Con el favor de esta provincia pasó César a la Ulterior, y la dominó: volvió a Tarragona, y de aquí a Roma; y en Coll de Aras dejó monumento de sus victorias en unas Aras consagradas a sus mentidas deidades, colorando la vanidad con la religión. (2) 
Sucedieron estos progresos hasta el año 46 antes de Cristo, que vino a España Marco Lepido, por la Citerior, y en este tiempo mató ingrato, y traidor Ptholomeo Rey de Egipto a Pompeyo, y con él a la república romana. Murió Pompeyo, y la romana república. Nació la tiranía en César, faltando el Atlante de la libertad romana; y a cara descubierta, y sin rebozo emprendió dominar su patria Roma, (mal hijo, y peor ciudadano,) y por Roma a España. (3)
Continuó con crédito el gobierno de esta provincia Marco Lepido, favoreciendo a su amigo César en la ulterior España, pasando a ella para consolarla, y aliviarla de la tiranía de Longino privándole del gobierno, y echándole de ella con descrédito, que le costó la hacienda, y vida que perdió anegado delante los Alfaques: Habiendo felizmente gobernado Lepido, volvió a Roma, y vino Aulo Trebonio año 44 antes de Cristo.

Capítulo 9. Entran los capitanes de Pompeyo en Cataluña

Capítulo 9.
Entran los capitanes de Pompeyo en Cataluña: Fabio capitán de César les vence, y hace retirar a Lérida : Entrada de César, y hechos de Fabio.
 
Los catalanes escribimos en valenciano o en leridano”
 
Año 52 antes de Cristo, aún se hallaba en España por procónsul Quinto Metelo Nepos, cuando volvieron a disgustarse los españoles, y temiéndoles los romanos acudieron al grande Pompeyo para que llegase pronto a remediar los daños, que no pudo evitar a su patria desgraciada con sus hijos viboreznos humanos, acabando con su vida, y libertad.
Por los sangrientos estragos de Roma se detuvo en ella Pompeyo: envió a España sus legados, Afranio, Petreyo, y Varron, con órdenes de componer las dependencias de España, que varió por las civiles guerras, y temores de que no se apoderase César de España; y cuidando de la Citerior, la encomendó a Lucio Afranio, bien defendida de romanas milicias; y para más asegurarse, mandó se le juntase Marco Petreyo que se hallaba en Andalucía: y llamando luego a los españoles, formaron ejército de cuarenta y cinco mil hombres, que juntos pasaron por Cataluña a Lérida plaza de armas, y de allí tomaron los puestos de los Pirineos para impedir la entrada por Francia; y para más resguardarse pasó a Ampurias Lucio Afranio, vigilante capitán; solicitó asegurar esta Provincia, que siempre ha dado el dominio de España. (1)
Avisado César del orden que había dado Pompeyo a sus capitanes, desde la Galia Narbonense adonde se detuvo César envió a Cataluña a Cayo Fabio con su ejército para sacar a los Pompeyanos de ella: tan puntual obedeció el orden Fabio, que antes llegó, rompió, y venció a los que descuidados guardaban los Pirineos, que tuviesen noticia de su venida; tal fue el descuido, que hallados desprevenidos, los más buscaron su salud en la fuga (como Puigdemont y Cía): esto se consigue del descuido en la milicia, sin las (consequencios) consecuencias de los daños del poco cuidado: bien lo probó a su costa Afranio, pues por el temor que había entrado en sus huestes, se vio precisado a retirarse a Lérida, dejando toda la Campaña a sus enemigos.
Retirado Afranio; político, y valiente capitán Fabio con agasajos, regalos, y favores ganó los afectos de los pueblos del Ampurdán que ocupaba, y con demostraciones cumplidas por sus embajadores, cuidó de asegurar a los más apartados, para abrir camino apacible, y sin estorbos hasta llegar a ver la cara de sus enemigos. Noticioso César de lo que se había ejecutado, diestro capitán temiendo los lances de la guerra, dejó la Galia, vino a Cataluña a engrosar el ejército de su General, y fue dirigiendo su viaje hacia Lérida, por los Pirineos a Cerdaña, y de esta a Lérida; o como quieren algunos por Ampurias, Gerona, y atravesando toda Cataluña.
Maestro en la milicia César, no pasó luego a juntarse con los suyos a la parte de Lérida; y cuidadoso de su resguardo, quedó con algunos soldados para asegurarse del Paiz (país), y tener libre retirada no favoreciéndole la dicha; y envió el residuo de su ejército a unirse con Fabio.
Hallábase en esta ocasión el valeroso Fabio de esta parte de Segre delante de Lérida, y del campo contrario, con falta de forraje, y pastos para su ganado; y para asistirle mandó fabricar dos puentes de madera sobre el río, dos leguas apartados de su ejército; en la fábrica de los cuales acontecieron gloriosas proezas de uno, y otro campo, uno defendiendo su fábrica, y artífices, otro estorbándola con empeño; al fin comprados con sangre de los suyos, consiguió puentes para el pasaje de sus ganados Fabio; pero dio nuevo motivo a su ejército de amaestrarse en la guerra, por las sangrientas, y reñidas escaramuzas que tenía con sus enemigos en defensa de su ganado.
Entre otros, vino lance, que sólo el valor diligente de Fabio, pudiera darle feliz salida: hallándose el ganado con mucha parte de sus soldados a la otra parte de Segre, sobrevino una tan fuerte, y caudalosa avenida del río, que para salvarse, con todo desorden hombres, y ganados fueron a buscar su alivio en los puentes: rompiose el más cercano a la ciudad por el peso sobrado; y la madera que iba suelta río abajo, dio noticia a los enemigos, de la desgracia.
Por las señas, entendió Afranio el infeliz suceso, y buscando en la desgracia de su enemigo su dicha, encaminó su ejército hacia el lugar del conflicto juzgándose ya coronado de la victoria; pero esta se la quitó Lucio Planco capitán de Fabio, el cual viéndole venir, tomó lugar eminente, y dispuso su gente a la defensa; y mejor Fabio pues prudente previno el lance pasando por el otro puente, y llegando a vista de los enemigos a tiempo que por los muchos que había perdido no le era fácil a Planco librarse: visto el pronto socorro, se retiraron los africanos viendo venir a Fabio tan pronto, y a tiempo. (2)
Cuales sean los puentes que fabricó Fabio, y se hallan en Lérida, declara Pujadas diciendo ser el que se halla junto al convento de los Agustinos de Nuestra Señora de Gracia, y el que está cerca los Trinitarios.

Carlos V, Carlos I, a Juan de Margarit, obispo de Gerona

Carlos V, Carlos I, a Juan de Margarit, obispo de Gerona. 

Carlos V, Carlos I, a Juan de Margarit, obispo de Gerona

//

XIII.

Exemplum epistolae Caesaris Caroli quinti, Hispaniarum Regis ad Reverendissimum Dominum Johannem a Margarit, Episcopum Gerundensem. (Vid. pág. 83.)

Ex Act. capitular. Capit. eccles. Gerund.

(N. E. Caesaris: Kaiser o Káiser: César, emperador Carlos V, Carlos I de España, hijo de Juana “la loca” y Felipe "el hermoso" de Habsburgo.
El texto está en castellano, su lengua materna, por si alguien duda de que lo supiese hablar; escribir lo solían hacer sus escribas, secretarios, &c.
Se conserva la ortografía tal como Villanueva la copió)


EL REY.

Reverendo in Christo Padre Obispo amado consejero nuestro. Ya teneis entendida la instancia que continuamente havemos hecho por la celebracion del concilio general conforme á la grand necesidad que en la iglesia havia de semejante remedio, y como á nuestra supplicacion la Santidad del Papa Paulo defuncto le convocó en Trento, como lugar mas comodo y á proposito, y tratado y concertado assi para satisfazer á los stados de Germania, que siempre han pretendido que pues se congregava principalmente por las necessidades de su provincia, se habia de elegir lugar de la misma nation. Y approbando la convocacion en el dicho lugar se han sometido á la determinacion del concilio que en él se celebrasse, donde como sabeis se continuó por algund tiempo, hasta que por los respetos y causas que entonces se ofrecieron se anduvo tratando de la translacion que ha sido causa de tan larga suspension, sin que se pudiese en tiempo del dicho Papa Paulo III, aunque lo procuramos con la instancia y diligencia que nos fue possible, dar en ello ningun remedio. Y porque despues de tan grandes trabajos y gastos como havemos padecido y os son notorios para reducir á los desviados de la fe á la submission y determinacion del dicho concilio; y habiéndose obtenido que los de la Germania se hayan sometido al que es convocado en Trento, se ha instado siempre por nuestra parte por la prosecucion dél en el dicho lugar y la Santidad del Papa Julio III, movido por et zelo del servicio de Dios y bien de su universal Iglesia, cuya es la causa; y conociendo señaladamente quanto importa el remedio de la Germania, ha subvenido á la dicha necessidad haviendole dado en la dicha ciudad de Trento y expedidose ya la bulla de la reduction y prosecution dél, siendo necessario que para primero de mayo del año siguiente de quinientos cinquenta y uno, que como vereis por el traslado de la dicha bulla, es el dia en ella señalado para comenzar á proseguir el dicho concilio, todos los Prelados de la christiandat que son obligados comparecer de derecho ó costumbre, se hallen alli juntos y congregados, como quiera que holgaramos que vuestra persona por las letras y experiencia que en ella concurran no dexará de hallarse presente; haviendo respecto á que por vuestra edad terneis sufficiente excusa, nos ha parecido todavia avisaros del stado en que sta el negocio, para que siendo de la importancia que es, mireis de hazer luego election de una persona docta para embiarla á Trento, y que parta en tiempo que pueda ser allá á principio de abril ó mediado el mes, con poder tan bastante como se requiere para no solamente excusar vuestra venida por et impedimiento susodicho, mas aun para comparecer en vuestro nombre en caso que se acordasse de admetir en concilio los votos de los legitimamente impedidos, que demas de cumplir con lo que sois obligado, nos ternemos en ello por muy servido. Datum en Augusta á XXI de diziembre de MDL (1550). Y darnos eis aviso de como lo complireis assi. = Yo el Rey. = Al Reverendo in Christo Padre y amado consejero nuestro el Obispo de Gerona. = Vargas, secretario.

Responsio Reverendissimi Domini Episcopi ad supra scriptas litteras Caesaris.

S. C. C. R. M

Aunque por lo que ha respecto á mí bastaria que en el concilio de Trento se allegasse la justa excusa que tengo para no poder comparecer en él, tengo concertado con el Obispo Jubí que irá alla en mi nombre para acodir á lo que V. M. me tiene mandado con su carta de XXI de diziembre, la qual me ha sido embiada á los IIII deste por el Marques de Aguilar; pero no podrá ser su partida antes de la Pascha, porque queda obligado á predicar cadal dia en la iglesia Cathedral desta ciudad toda esta coresma, y tiene ya empezado del primer dia que se ha entrado en ella. Bien hallara yo algun otro doctor, theólogo ó jurista, el qual se pornia en camino á tiempo que pudiesse llegar allá para et término que me tiene mandado V. M.; pero que fuesse tanto approposito como este, no le hallado hasta aqui, ni tengo speranza de le poder hallar por adelante, porque es muy buen theólogo y bien docto en otras facultades y buen religioso de la órden de Sant Francisco. El poder levará tan bastante como manda V. M., y podrá ser que en él por ser Obispo aprovechara mas que en otro que no lo fuesse. Por todos estos respectos he pensado que aunque el dicho Obispo no llegue tan presto en el dicho concilio como llegaria un otro, pues la differencia no será de muchos dias, no se terná por deservido V. M., cuya Imperial persona N. S. guarde muchos años con acrecentamiento de muchos stados y señorios por el bien universal de la christiandat, como sus buenos vassallos disseamos.

De Barcelona á XVIIII de febrero MDLI (1551).


Carta del príncipe Felipe, futuro Felipe II, a Juan de Margarit