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6. 5. Del imperio de Calígula, y Claudio: Venida de San Pedro

Capítulo 5.
Del imperio de Calígula, y Claudio: Venida de San Pedro: De los Santos
Obispos Theodosio, Víctor, y Aecio: De la venida de San Saturnino:
Obispado de Roda, y fundación de algunos lugares.

Artur Quintana i Font, Arturico Quintanilla y Fuentecica

Muerto Tiberio, y habiendo tenido el imperio Calígula, gobernado a Cataluña, y lo demás de España con quietud cuatro años, le mató su capitán de la guardia Cayo Charea a los 42 del Divino Nacimiento, y le sucedió Claudio, que fue Antenado de Octaviano: envió a España por questor, o tesorero a su liberto Drusilano Rotundo, que fue muy rico, y se hallan de él grandes memorias en Cataluña: se cree haber fundado a Villarodona (vila rotunda), entre el Campo de Tarragona, y Panadès: fundó a Campredon (campi rotundo), y se infiere de la similitud del nombre, fuerte prueba en la antigüedad.
En el año 44 llegaron a España los Santos Discípulos de nuestro glorioso Apóstol San-Tiago, con la rica prenda de su precioso cuerpo, que llevaron a Compostela; y de allí se dividieron por los reinos de España, ya electos obispos por San Pedro, (2) muriendo por la Fé que predicaban. Subió este año nuestra Santísima Madre a la Gloria, coronada Hija del Padre, Madre del Hijo, y Esposa del Espíritu Santo, y Reina de ángeles, y hombres.
Mudó la silla pontifical San Pedro, de Antioquía a Roma; y habiendo apacentado, y favorecido como buen pastor sus ovejas, encargó las que se habían agregado, al vigilante cuidado de los santos Lino, y Cleto.
Por este tiempo, se lee que Barcelona tuvo su segundo obispo Theodosio, varón santísimo, que a boca llena las historias antiguas le veneran con la corona de santo, y nuestro ilustre barcelonés Lucio Flavio Dextero, dice: Sanctus Theodosius secundus Barcinonensis Episcopus. (3) 
Falta ahora explicar a Dextero, que dice referido por Bibar, y Corbera: que San Ethereo con otros santos obispos juntos en Peñíscola fueron martirizados año 57, y así cómo puede ser fuese obispo San Theodosio año 45? me parece se compone, que habiéndose apartado San Ethereo por la persecución, y estando retirado, y preso en Peñíscola, fuese electo por su detención San Theodosio, que se hallaba en Barcelona, enviado por los discípulos de San Jayme; no pudiendo quedar sin prelado, iglesia
que ya florecía en la Fé, pues refiere Pujadas, sacándolo de Florián, y
Beuter, que por este tiempo voló la fama de Barcelona por el Orbe, 
dándose a conocer de forma, que la antigua no fue cosa, respecto de la
gloria de este tiempo; y no se halla otra en las historias, que la gloria
de nuestra santa Fé. (4)
Murió nuestro santo obispo Theodosio año 47, eligieron en Barcelona a S. Víctor. Por este tiempo, año más, o menos llegó a Cataluña Esteban sacerdote: vino de la Tierra Santa con Santa Madalena, y tomó lugar para servir a Dios, en un monte del Ampurdán, que se llama Pujols, del término de San Martín viejo: este santo labró su (Hermita) ermita en este lugar, y tenía en ella una imagen de Nuestra Señora, que se descubrió muchos años después, no habiendo más que algunas ruinas de edificio: todos los sábados en aquel lugar se veían grandes luces, y luminarias del cielo: solícitos los vecinos de hallar el origen, cavaron la tierra, y quitaron las ruinas, adonde hallaron el cuadro de nuestra Señora, patrocinio fuerte de esta provincia: fabricaron iglesia, adonde es reverenciada de los fieles, y adorada la Santa Imagen fuente de maravillas. (5)
Gobernó San Víctor su obispado como buen pastor, empleando los talentos que su Señor le había encomendado. En tiempo de este santo obispo, salió San Pedro de Roma desterrado, por el edicto de Claudio contra los judíos, y vino a favorecer a España: llegó a Cataluña, y de ella se asegura ser Tarragona la feliz, que logró la doctrina del Santo Apóstol: del celo del Apóstol al logro de sus ovejas, se puede creer que pasó a visitar, у confortar los fieles de Cataluña, y de las otras ciudades de España, aunque el tiempo haya ocultado las individuales noticias. (6)
Nuestro santo obispo Víctor con el celo de la Divina Ley, otro Elías defendía la Fé, y Doctrina de Christo, con abundantes, y óptimos frutos: oponiéndosele los idólatras, por lo que aniquilaba la falsa adoración de sus ídolos, y no pudiendo ciegos sufrir la luz de su doctrina, le quitaron la vida, para coronarle Dios, valeroso, y constante mártir, a los 4 de abril año 52.
Eligieron los fieles, en lugar del santo mártir Víctor, a San Aecio, que apenas nombrado siguió a sus Santos Antecesores en la gloria del martirio, a los 14 de agosto año 53. (7)
Estas son las glorias, estas las primicias de la Fé catalana, estas las ricas prendas que envió al cielo, y consagró a Dios por crédito de su firmeza, continuada sin intermisión hasta nuestro tiempo, con viva esperanza de su duración hasta la (el) fin de los siglos, asegurada con el santo vaticinio del santo ángel San Vicente Ferrer. Siguió a estos santos, Urbicio primer obispo de Urgel, lo dice Argayz Perla de Cataluña fol. 347. Por este tiempo vino a Cataluña San Saturnino, que le llamaron San Cerni (Sadurní), discípulo de San Pedro, y primer obispo de Tolosa: este santo prelado consagró obispo cuyo nombre no sabemos, en Roda: pretenden algunos que es la de Ampurdán; pero lo cierto es que fue Roda de Ribagorça (Ribagorza), que también es Cataluña, como consta lib. 1. cap. 1. de los límites de Cataluña, y lo veremos en adelante. (8) Dejó el santo muchos discípulos en Cataluña, y volvió a su obispado, habiendo logrado abundante cosecha para la gloria. Volvió a Roma, adonde recibió la corona del martirio, precipitándole del Capitolio: ha querido el santo después de tantos siglos favorecer a Cataluña, ufana con su Santa Cabeza, la cual sacada de Roma fue entregada año 1699. a la Lonja de Barcelona, adonde se halla venerada en la Capilla. Consta de la escritura en el Archivo de dicha Lonja, y que se la concedió Joseph Picó, mercader. Hubo dos santos Saturninos que todos padecieron en Roma, nuestro Apóstol en tiempo de Claudio, y el otro imperando Diocleciano, y Maximiano.
Dio fin con la vida a su imperio Claudio, a los 56 años del Divino Oriente, y sucedió Claudio Nerón. (9)

Libro 6, Capítulo 2. Sucesos de Tiberio hasta su muerte:

Capítulo 2. 

Sucesos de Tiberio hasta su muerte: Van de Cataluña a visitar a nuestro Señor, y a su Santísima Madre, que recibe bajo su patrocinio a España: En Cataluña se adoraba Dios, antes de la venida de los Santos Apóstoles, y de la muerte de Dios nuestro Señor para nuestra salud.


A Augusto sucedió Tiberio, hijo del primer marido de Lucía mujer de Augusto: a este emperador Tiberio asistió España con soldados, caballos, y dineros para la guerra contra Flandes: Agradeció la asistencia de soldados, y caballos, y no admitió el dinero. Era Tiberio muy estimado en España, por haber vivido en ella con Octaviano; y si Octaviano vivió tan de asiento en Barcelona, y Tarragona, quién duda que de estas tierras salió el mayor número del socorro? Sucedió esta guerra a los años diez y seis de Cristo. (1)
En este año envió Cataluña a Roma, a pedir licencia a Tiberio para dedicar estatua, y templo a Octaviano, y (ay) hay quien diga que la embajada fue enviada por toda la citerior España, y que a su ejemplo se fabricaron otros en las demás Españas; lo cierto es que las memorias del templo de Tarragona se hallan en unas medallas, que refieren D. Antonio Agustín, y Pujadas, cuyas inscripciones decían ÆTERNITAS. AVGVSTÆ. C. V. T. T. colonia vencedora togata tarraconesa dedica aquel templo a Augusto. (2)
Durante el imperio de Tiberio, llegó la fama de las maravillas, y doctrina de nuestro Señor a Cataluña: fueron a visitarle, y participaron de aquellos divinos coloquios, y vieron los admirables prodigios: se comprueba con la medalla antigua, que se halló en Villafranca de Panadès (Penedés), labrando un campo de la casa de Ayguaviva año 1618, con unas letras hebreas, que decían: Jesus Nazarenus, Christus, Deus, & homo, dignus laude. Y con la tradición antiquísima de Cataluña, autorizada de varios escritores. (3)
Y con nombre de España, se refiere que fueron a visitar los españoles a nuestro Señor, y le suplicaron que enviase a predicar su Santa Doctrina, y que encomendó a San Pedro, que enviase (a) San Jayme, y que visitaron a la Virgen que les recibió bajo su patrocinio.
Muerto nuestro Dios para nuestra salud, salieron en diferentes ocasiones, y en grandísimo número para visitar a la Virgen, y a los Santos Apóstoles, suplicándoles enviasen alguno a España, y la Virgen nuestra Señora la tomó a su cargo, y los nuestros le suplicaron enviase el Apóstol que tuviese más cariño a España. La Virgen favoreció a los españoles, les encargó a San-Tiago el Menor, y eligió, como lo había encargado su preciosísimo Hijo a nuestro Apóstol San Jayme; bien que hay quien diga fue por suerte. (4)
Deseosos los catalanes de adorar, y admirar aquella celeste Aurora Madre de Dios, todos los años partían a visitarla, siendo favorecidos de aquel sabroso néctar de sus divinas palabras, y de demostraciones de verdadera Madre, y protectora nuestra; dícelo el docto Julián Pérez, en estas palabras: Era tan grande la devoción, y singular amor que tenían en España a nuestra Señora la Virgen María, enviándola a visitar cada año, llevándole dones los peregrinos; y era muy frecuentada, y celebrada en España esta peregrinación; principalmente le enviaban sus peregrinos las ciudades de Tarragona, Barcelona, Pamplona, Iria, Zaragoça (Zaragoza), Braga (en Portugal), la Coruña, Astorga, Toledo, y Mérida, a las cuales, y a las ciudades la Virgen Santísima bendecía, y recibía en su amparo, y les enviava a sus casas, alegres, y devotos. (5)
Mucho debemos todos a Dios, y a su Santísima Madre, pero más los españoles, y con especialidad los catalanes, pues incesantemente nos manifiesta su inmenso favor, y fuerte patrocinio; y parece que Dios ya en la antigüedad de la ceguera del gentilismo, previno los corazones para que le adorásemos, y obedeciésemos, pues quiso que le consagrásemos Aras, y dedicásemos templo antes de conocerle, supuesto en Cataluña había templo, no del Dios no conocido, que pudiera ser dudoso, sino del Dios a quien no sabían el nombre, y este es el verdadero Dios, cuyo nombre no se puede comprender por admirable, y no era lícito manifestarle a nadie, sino al sumo sacerdote; por eso dijo Isaías en el capítulo 45. número 15. Vere tu es Deus absconditus. (6) 
Este era el Dios que adoraban los catalanes, no como dice cierto autor grave que adoraban a este Dios ya en Cataluña desde el tiempo de Hércules, porque es engaño; y pues Hércules trajo la idolatría a España, como lo referí lib. 1. caP. 10, lo verosímil es desde Túbal que enseñó a los antiguos el culto del verdadero Dios, y las divinas (Siencias) ciencias, consta del lib. 2. caP. 1. y de este tiempo hasta el de nuestro Señor se debió conservar el templo del Dios cuyo nombre ignoraban.
Que este templo fuese en Cataluña consta de Estrabón, porque dice era en lo último, y en la parte de España que miraba a la tierra del septentrión; y tomando a toda España por Celtiberia como la llamaban equivocados (y tú dices Cataluña cuando no existía), o siendo lo que es de Aragón, y Navarra hasta Lérida, siempre Cataluña es la última, y la que más se junta a las tierras del Norte, (7) pues confina con Gascuña al Norte.
De lo dicho se infiere la prevención del Altísimo, para que con mayor facilidad nos sujetásemos a su divino, y apacible yugo.
Habiendo nuestro Señor vivido 33 años, tres meses, y dos días en esta mortal vida, murió porque quiso, padeció por nuestro amor, y murió para darnos vida en el gloriosísimo árbol de la Cruz, antes afrenta, ya nuestra salud, nuestra vida, nuestra gloria, nuestra victoria, nuestra fortaleza, y defensa, a los 25 de marzo: se pasmó el Orbe, se eclipsó el Sol, se abrió la Tierra, se desquiciaron los montes, se partieron las Peñas, se rompió el velo del Templo, se abrieron los Sepulcros, resucitaron los Santos, lloró el Cielo, gimió la Tierra, bramó el Mar; faltó el orden a lo criado viendo muerto su Señor, su Dios, y su Criador; y sólo el hombre ingrato, y por quien moría, y padecía, le ofendía, se alegraba, se reía, y se burlaba de su amante, y apasionado Redentor.
Pero lo que no ejecutaron los hombres, ejecutaron las Peñas de Cataluña, partiéndose, desquiciándose, rompiéndose, y abriéndose en bocas para acusar nuestra ingratitud, para pirámides elevadas a la grandeza del amor divino, y para acuerdo (recuerdo) perpetuo de la mayor fineza.
Fiel, y católica Cataluña en sus montes sintió la muerte de su Dios, y Padre, partiéndose la peña de San Miguel del Fay, y dividiéndose, y desquiciándose las de Monserrate, como lo ponderamos lib. 1. caP. 2, por favor particular a la constante Fé, que había de permanecer en esta provincia. Fue nuestro Dios, y Señor bajado de la Cruz, sepultado (,) resucitó glorioso, y triunfante subió al Cielo para abrirnos las puertas que tenía cerradas el pecado, como así lo creemos, y alegres ofrecemos la vida en defensa de la verdad (Catholica) Católica.
Tenía Tiberio en este tiempo un procónsul en Cataluña, que gobernaba, y no con trabajo por la quietud que se lograba.
Acabó su gobierno Tiberio año 38 de nuestro Señor, y le sucedió Calígula.