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6-4. De la venida de nuestro Santo Apóstol a Cataluña,

Capítulo 4. 
De la venida de nuestro Santo Apóstol a Cataluña, y principio de nuestra Santa Fé: De San Ethereo obispo de Barcelona, y de San Agatodoro de Tarragona.

TOMO XVIII. VIAJE A BARCELONA. ÍNDICE DE LAS CARTAS QUE CONTIENE ESTE TOMO.

Obedeciendo los divinos decretos, y orden de la Virgen nuestra Señora, o por su suerte, que todo se ajusta (porque si Dios por medio de la Virgen le había elegido para Apóstol de España, no podía faltar la suerte) vino nuestro San Jayme a España, embarcándose en la Tierra Santa: desembarcó en Tarragona, porque viniendo de la Santa Tierra por el Mediterráneo, había de encontrar primero las Costas de Cataluña, como referimos de Túbal lib. 2. cap. 1. y debía salir a Tarragona por ser la principal, y Metrópoli del romano imperio, adonde había de ejecutar el cargo, para el cual le había elegido Dios, y por la mayor necesidad de Tarragona, no sólo entonces cabeza del romano imperio, si de la idolatría de España, pues en ella se hallaban los mayores templos, y sacerdotes; debía pues acudir al remedio, adonde era más dañoso, y peligroso el achaque. (1)
Ni puede valer lo que advierten pocos, para quitar esta su mayor gloria a Cataluña: que podía ser que el Santo pasase adelante, y no desembarcase en Tarragona; porque es culpar al Santo de poco solícito, pues llegando a tierra que tanto le había menester, y la principal de España, no la dejaría para pasear por el mar sin qué ni para qué, habiendo tanto en que emplearse en Cataluña. (Si desembarcase ahora de nuevo, tendría mucho trabajo en Cataluña, con la morisma que hay.)
Predicó pues, San-Tiago, primero en Tarragona, de ella pasó a Barcelona, llegó por Lérida a Zaragoza. Dicen algunos que pasó a Castilla, antes de predicar en Zaragoza: otros (y téngolo por más verosímil) que se detuvo, y que hallándose a orillas de Ebro, en el lugar santísimo adonde se halla la Capilla de la Virgen del Pilar, le apareció la Virgen aún viviendo en esta mortal vida, sobre el Pilar, consolándole por el disgusto en que se hallaba por el poco fruto que había sacado de España, asegurándole que sería muy copiosa la cosecha, y que a toda aquella tierra la tomaba bajo su soberano patrocinio, porque había de corresponder con fervorosa devoción. Edificó templo Santiago, en el propio lugar en que (se) le había aparecido la Virgen Madre. (2)
De la predicación de San Jayme en Lérida, además de la antigua tradición, y autores, se hallan memorias en una capilla del Santo, en la calle del Pie del Peregrino; donde, se dice, estuvo el Apóstol predicando.
En Barcelona fundó la catedral con título de Santa Cruz, que era el misterio que predicaba principalmente; y es tradición que en la piedra, o ara del altar mayor predicó el santo: en las iglesias de Santa María del Mar, y de Santiago de dicha ciudad se halla el lugar adonde predicó el santo, autorizado con su santa imagen grande, como si estuviera enseñando la Divina Palabra.
Parece que el santo no debía estar quejoso de Barcelona, supuesto que ya año 39 (que fue el cuarto después de la muerte de nuestro Señor) fundó su iglesia, y eligió su primer obispo a San Ethereo, señal evidente de tener Ovejas, pues les dio Pastor, (3) y aprisco; de donde infieren los citados autores, que Barcelona es la primera en la Fé de España, pues no se halla otra con catedral, y obispo; de aquí se infiere, que seis años antes le tuvo que Roma, pues San Pedro llegó a Roma año 44.
Fue Ethereo discípulo del Santo Apóstol, que le siguió, y se convirtió en Barcelona, le asistió en la evangélica enseñanza: consagrado obispo, le encomendó el santo la nueva iglesia de Barcelona; cumplió Ethereo con la obligación de buen pastor, dando la vida por su rebaño, como dice Corbera de Dextero caP. 20. Le llama Etheno, pero es error del corrector este nombre. 
Refiere Corbera, sacándolo de Dextero citado, que dejó el Apóstol en Tarragona por obispo a San Agatodoro, que murió mártir; y que fundó con el Apóstol la iglesia de dicha ciudad.
Habiendo nuestro santo Apóstol predicado en la mayor parte de España, y consagrado obispos para Barcelona, Tarragona, Toledo, Valencia, y otras ciudades, fabricado iglesias en algunas, como se refiere de Gerona, y Ampurias, (no sé si se debe entender en lo material, o en lo espiritual que es la congregación de los fieles convertidos por su predicación) volvió a Jerusalén a buscar el premio de sus trabajos en la corona del martirio, que le dio Herodes a los 25 de marzo, a la hora que murió nuestro Señor, y a los 40 años de su nacimiento divino. (4)