Libro 6, Capítulo 2. Sucesos de Tiberio hasta su muerte:

Capítulo 2. 

Sucesos de Tiberio hasta su muerte: Van de Cataluña a visitar a nuestro Señor, y a su Santísima Madre, que recibe bajo su patrocinio a España: En Cataluña se adoraba Dios, antes de la venida de los Santos Apóstoles, y de la muerte de Dios nuestro Señor para nuestra salud.


A Augusto sucedió Tiberio, hijo del primer marido de Lucía mujer de Augusto: a este emperador Tiberio asistió España con soldados, caballos, y dineros para la guerra contra Flandes: Agradeció la asistencia de soldados, y caballos, y no admitió el dinero. Era Tiberio muy estimado en España, por haber vivido en ella con Octaviano; y si Octaviano vivió tan de asiento en Barcelona, y Tarragona, quién duda que de estas tierras salió el mayor número del socorro? Sucedió esta guerra a los años diez y seis de Cristo. (1)
En este año envió Cataluña a Roma, a pedir licencia a Tiberio para dedicar estatua, y templo a Octaviano, y (ay) hay quien diga que la embajada fue enviada por toda la citerior España, y que a su ejemplo se fabricaron otros en las demás Españas; lo cierto es que las memorias del templo de Tarragona se hallan en unas medallas, que refieren D. Antonio Agustín, y Pujadas, cuyas inscripciones decían ÆTERNITAS. AVGVSTÆ. C. V. T. T. colonia vencedora togata tarraconesa dedica aquel templo a Augusto. (2)
Durante el imperio de Tiberio, llegó la fama de las maravillas, y doctrina de nuestro Señor a Cataluña: fueron a visitarle, y participaron de aquellos divinos coloquios, y vieron los admirables prodigios: se comprueba con la medalla antigua, que se halló en Villafranca de Panadès (Penedés), labrando un campo de la casa de Ayguaviva año 1618, con unas letras hebreas, que decían: Jesus Nazarenus, Christus, Deus, & homo, dignus laude. Y con la tradición antiquísima de Cataluña, autorizada de varios escritores. (3)
Y con nombre de España, se refiere que fueron a visitar los españoles a nuestro Señor, y le suplicaron que enviase a predicar su Santa Doctrina, y que encomendó a San Pedro, que enviase (a) San Jayme, y que visitaron a la Virgen que les recibió bajo su patrocinio.
Muerto nuestro Dios para nuestra salud, salieron en diferentes ocasiones, y en grandísimo número para visitar a la Virgen, y a los Santos Apóstoles, suplicándoles enviasen alguno a España, y la Virgen nuestra Señora la tomó a su cargo, y los nuestros le suplicaron enviase el Apóstol que tuviese más cariño a España. La Virgen favoreció a los españoles, les encargó a San-Tiago el Menor, y eligió, como lo había encargado su preciosísimo Hijo a nuestro Apóstol San Jayme; bien que hay quien diga fue por suerte. (4)
Deseosos los catalanes de adorar, y admirar aquella celeste Aurora Madre de Dios, todos los años partían a visitarla, siendo favorecidos de aquel sabroso néctar de sus divinas palabras, y de demostraciones de verdadera Madre, y protectora nuestra; dícelo el docto Julián Pérez, en estas palabras: Era tan grande la devoción, y singular amor que tenían en España a nuestra Señora la Virgen María, enviándola a visitar cada año, llevándole dones los peregrinos; y era muy frecuentada, y celebrada en España esta peregrinación; principalmente le enviaban sus peregrinos las ciudades de Tarragona, Barcelona, Pamplona, Iria, Zaragoça (Zaragoza), Braga (en Portugal), la Coruña, Astorga, Toledo, y Mérida, a las cuales, y a las ciudades la Virgen Santísima bendecía, y recibía en su amparo, y les enviava a sus casas, alegres, y devotos. (5)
Mucho debemos todos a Dios, y a su Santísima Madre, pero más los españoles, y con especialidad los catalanes, pues incesantemente nos manifiesta su inmenso favor, y fuerte patrocinio; y parece que Dios ya en la antigüedad de la ceguera del gentilismo, previno los corazones para que le adorásemos, y obedeciésemos, pues quiso que le consagrásemos Aras, y dedicásemos templo antes de conocerle, supuesto en Cataluña había templo, no del Dios no conocido, que pudiera ser dudoso, sino del Dios a quien no sabían el nombre, y este es el verdadero Dios, cuyo nombre no se puede comprender por admirable, y no era lícito manifestarle a nadie, sino al sumo sacerdote; por eso dijo Isaías en el capítulo 45. número 15. Vere tu es Deus absconditus. (6) 
Este era el Dios que adoraban los catalanes, no como dice cierto autor grave que adoraban a este Dios ya en Cataluña desde el tiempo de Hércules, porque es engaño; y pues Hércules trajo la idolatría a España, como lo referí lib. 1. caP. 10, lo verosímil es desde Túbal que enseñó a los antiguos el culto del verdadero Dios, y las divinas (Siencias) ciencias, consta del lib. 2. caP. 1. y de este tiempo hasta el de nuestro Señor se debió conservar el templo del Dios cuyo nombre ignoraban.
Que este templo fuese en Cataluña consta de Estrabón, porque dice era en lo último, y en la parte de España que miraba a la tierra del septentrión; y tomando a toda España por Celtiberia como la llamaban equivocados (y tú dices Cataluña cuando no existía), o siendo lo que es de Aragón, y Navarra hasta Lérida, siempre Cataluña es la última, y la que más se junta a las tierras del Norte, (7) pues confina con Gascuña al Norte.
De lo dicho se infiere la prevención del Altísimo, para que con mayor facilidad nos sujetásemos a su divino, y apacible yugo.
Habiendo nuestro Señor vivido 33 años, tres meses, y dos días en esta mortal vida, murió porque quiso, padeció por nuestro amor, y murió para darnos vida en el gloriosísimo árbol de la Cruz, antes afrenta, ya nuestra salud, nuestra vida, nuestra gloria, nuestra victoria, nuestra fortaleza, y defensa, a los 25 de marzo: se pasmó el Orbe, se eclipsó el Sol, se abrió la Tierra, se desquiciaron los montes, se partieron las Peñas, se rompió el velo del Templo, se abrieron los Sepulcros, resucitaron los Santos, lloró el Cielo, gimió la Tierra, bramó el Mar; faltó el orden a lo criado viendo muerto su Señor, su Dios, y su Criador; y sólo el hombre ingrato, y por quien moría, y padecía, le ofendía, se alegraba, se reía, y se burlaba de su amante, y apasionado Redentor.
Pero lo que no ejecutaron los hombres, ejecutaron las Peñas de Cataluña, partiéndose, desquiciándose, rompiéndose, y abriéndose en bocas para acusar nuestra ingratitud, para pirámides elevadas a la grandeza del amor divino, y para acuerdo (recuerdo) perpetuo de la mayor fineza.
Fiel, y católica Cataluña en sus montes sintió la muerte de su Dios, y Padre, partiéndose la peña de San Miguel del Fay, y dividiéndose, y desquiciándose las de Monserrate, como lo ponderamos lib. 1. caP. 2, por favor particular a la constante Fé, que había de permanecer en esta provincia. Fue nuestro Dios, y Señor bajado de la Cruz, sepultado (,) resucitó glorioso, y triunfante subió al Cielo para abrirnos las puertas que tenía cerradas el pecado, como así lo creemos, y alegres ofrecemos la vida en defensa de la verdad (Catholica) Católica.
Tenía Tiberio en este tiempo un procónsul en Cataluña, que gobernaba, y no con trabajo por la quietud que se lograba.
Acabó su gobierno Tiberio año 38 de nuestro Señor, y le sucedió Calígula.

Libro 6, capítulo 1. Del santísimo nacimiento en la noche

Libro VI de los anales de Cataluña.
Del divino nacimiento: de los emperadores que dominaron a Cataluña con la entrada de varias naciones hasta la de los Godos.

los reixos de Orién eren catalans

Capítulo 1.
Del santísimo nacimiento en la noche:
Participa España de la claridad, y en el día aparecen tres soles: 
se refieren los hechos de Augusto hasta su muerte: 
De la venida a esta provincia del cuerpo de San Forcián, y se habla de los Santos Inocentes.

Ya los suspiros ardientes, y fervorosas lágrimas de los santos patriarcas antiguos detenidos en la lobreguez del limbo, habían penetrado al cielo, y llegado al tribunal divino obligándole a la mayor fineza, a la más grande misericordia, y al sumo desahogo del amor divino, bajando el cielo y la tierra, Dios hecho hombre, la tierra cielo, y juntos lo creado con lo increado, lo finito con lo infinito, lo caduco, y mortal con lo firme, y eterno, Dios vestido de nuestro sayal para adornarnos de galas celestes. O bondad divina! Cómo bajáis para levantarnos? Cómo os humilláis para exaltarnos? Cómo lloráis para favorecernos? Cómo estáis desnudo para vestirnos? Cómo pobre, Dios de inmensas riquezas para ofrecérnoslas?
De qué tanto favor, Dios mío? De qué tales gracias? De qué tan inmensas misericordias? Vos lo sabéis solo, Vos infinitamente sabio podéis llegar a comprenderos.
Nació Dios para nuestro remedio en aquella, no noche, (si) sino día para la tierra, pues salió el sol divino, dándole los ángeles la gloria, y los hombres el bien venido (la bienvenida), vistiéndose cielo, y tierra de la
claridad inmensa del recién nacido. Cantaron los ángeles aves celestes dulces motetes; trinaron las aves en festivas voces alegres júbilos, reverdecieron los árboles, campearon las flores, alegráronse las plantas: todo fue primavera, todo júbilo, todo gloria, todo consuelo, en cielo, ángeles, tierra, hombres, plantas, árboles, y flores, porque nació Dios: todo el mundo se alegró con Dios, y quién excede a todo lo criado como la Virgen Madre, viéndose ya Madre (de) Dios, qué haría? Qué diré?Dejémoslo a la piedad cristiana, que mi pobre navecilla se anega en mar de tan infinitas misericordias. Rindo a Dios las gracias, dé enhorabuenas a la Virgen Madre su santísimo esposo que sólo es digno de tal esposa, y de tener en lugar de hijo, al que lo es de Dios, y verdadero Dios, de darle las gracias, de rendirle obsequios, de hablar por los hombres, electo de Dios para tan alta Gloria.
Nació pues Dios a los 25 de diciembre, año del mundo 3965, según la cuenta que llevo siguiendo a San Gerónimo, y a otros, 3961 según Beuter; (1) ) no pudiéndome ajustar a la cuenta de muchos que dicen (que) nació Dios a los 5199 años, (2) porque a esta cuenta varían los años del Diluvio, y Población de España. 
Con la gloria del cielo, se alegró aquella santa, y dichosa tierra, y se alentó la nuestra con la claridad celeste de aquella noche, participando España de los divinos favores; y si nació Dios en Belén, y envió los ángeles a los pastores, y a los Reyes la Estrella, para España tuvo tres soles que le dieron noticias, de la divina fineza, previniéndola para la Fé que había de recibir; y si en Judea, que había de ser la primera que admitiría la Fé, nació Dios, a España que había de ser la primera de los gentiles, y segunda respecto de Judea, la previno Dios por los tres soles, que se redujeron en uno en vaticinio de la constante Fé en su santísimo misterio de Dios Trino, y uno; (3) o en feliz anuncio de los tres soles de la iglesia, y piedras en que la fundó Cristo, San Pedro, San Jayme (Santiago), y San Pablo, los cuales habían de venir a darle luz, y sacarla de las tinieblas del gentilismo, plantando el árbol salutífero, y estandarte de nuestra (Redempcion) Redención, y dilatándole con (opimos) óptimos, y abundantes frutos en Cataluña. (4)
Con los prodigios de la claridad de la noche, y tres soles del día en que nació nuestro Señor, admirados los catalanes de tales maravillas, solícitos procuraron (comprehenderlas) comprenderlas; y por los judíos que entonces estaban en Cataluña, y en las otras provincias de España entendieron lo que había sucedido en Belén, y después la visita de los Reyes, y otras maravillas de nuestro Dios, y Señor, publicando curiosos la venida de un grande Profeta, y otros la del verdadero Mesías: para enterarse de la verdad, partieron algunos de esta provincia, a visitar a Jesús, y a su Madre Santísima, como diremos.
Poco se halla de Cataluña, (nada en absoluto) en los primeros años de Cristo, y últimos de Augusto, porque como todo estaba en paz, y era justo el gobierno de Augusto, no había quejas, ni ocasión de disgustos: sólo en el territorio de Belén se enfureció Herodes contra los Santos Niños Inocentes, mandando matarles por quitar la vida al Señor de ella Jesús, juzgando encontrarle entre los otros. No la perdió el Señor, pues no había llegado su hora, y la perdió un hijo del propio Herodes. 
Bárbara crueldad! De esta victoria de los Santos Inocentes, ha participado Cataluña el patrocinio consiguiendo (como es común) tres, en Barcelona dos ofrecidos a su catedral por el Rey Don Juan Primero, a quien se los presentó Venecia, como veremos, y la iglesia de (Torellò) Torelló del obispado de Vique (Vic, Vich, Ausona), otro a quien llaman San Forcián, enviado del cielo por ministerio de una Paloma, que con su pico trajo a esta villa la urnilla en que estaba depositado el santo, y pequeño cuerpo; y habiendo antes bajado en una fuente cerca de la iglesia, entró después en ella, y dejó la urnilla en el coro: resplandece el santo en este templo con grandes maravillas. Además de la tradición
antiquísima, hállase asegurado este prodigio en un tablón del altar mayor, y lo refiere Domenech Flos Sanctorum de Cataluña, parte primera fol. 118. Murió Augusto a quince años del santísimo Nacimiento de nuestro Señor, y 53 años de su imperio. (5)